La temporada de la NBA empezó en octubre y rápidamente, con dos días de competencia, salió a la luz una investigación del FBI que llevó al arresto de varias estrellas de la liga. El más implicado fue el entrenador de los Portland Trail Blazers, Chauncey Billups
, quien fue acusado de funcionar como anzuelo para atraer víctimas a partidas ilegales en las que luego eran estafadas. El caso también salpicó a otras personalidades del basketball, como Kevin Garnett
y el jugador Terry Rozier, de Miami Heat.
Además de los nombres ya mencionados, que fueron los primeros en aparecer en el caso, con el tiempo fueron apareciendo cada vez más implicados. Uno de los últimos fue Gilbert Arenas
, un jugador legendatio de los Washington Wizards durante la década del 2000.

Chauncey Billups, Uno De Los Principales Acusados.
A pesar de estos duros golpes al prestigio de la NBA, pareciera que esta «publicidad negativa» no tuvo ningún efecto en la audiencia. Si el rating televisivo funciona como indicador de algo, podríamos decir que, en este caso, nos indica que el impacto del caso sobre los televidentes fue nulo. De hecho, pasó todo lo contrario.
En los juegos iniciales de la temporada, se registró un promedio de 2,8 millones de espectadores, según los ratings del portal Nielsen’s TV. Esto equivale a un aumento del 60% en relación a los espectadores del año pasado y uno de los inicios de temporada con más espectadores de los últimos años.
Cabe destacar que la NBA logró nuevos acuerdos con los medios este año, entre los que se incluyen las transmisiones por más canales de TV y servicios de streaming. Esto contribuyó notablemente al incremento de la audiencia. Además, está claro que el escándalo de las apuestas no ha generado ninguna respuesta negativa en los fans.


