Roberto Zuco
, detenido hace dos meses y medio en su casa del exclusivo country Terralagos, en Canning, provincia de Buenos Aires
, en el marco de una investigación de lavado de activos provenientes de la organización y explotación de apuestas ilegales online, continuará preso tras ser procesado con prisión preventiva y un embargo de 7.000 millones de pesos, unos 5 millones de dólares.
El juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, indicó en los actuados: «En primer lugar, corresponde señalar que de la profunda investigación realizada por el Ministerio Público Fiscal se desprende que el objeto de la presente es un caso emblemático de criminalidad económica organizada, que revela cómo la tecnología, el efectivo no bancarizado y la utilización de testaferros pueden ser combinados con eficacia para ocultar el origen ilícito del dinero proveniente de un sistema de apuestas ilegales online. A lo largo de esta causa, la Fiscalía ha dado cuenta de que los imputados montaron y operaron una plataforma clandestina de juegos de azar, accesible por internet, que funcionaba por fuera de toda regulación estatal y sin control tributario. Los ingresos generados por miles de apostadores eran captados a través de depósitos predominantemente por transferencias a cuentas virtuales (CVU)».
Así comenzo la causa de las apuestas ilegales
La investigación comenzó en mayo de 2023 con los datos aportados por un informante que relató la existencia de una red estructurada que habría operado bajo el nombre comercial Celuapuestas, ofreciendo juegos de azar mediante páginas web y redes sociales, al margen de toda regulación oficial.

Algunos De Los Vehículos Incautados.
El 15 de octubre se detuvo a 18 sospechosos y se allanaron otros dos countries en Canning: El Rebenque y Santa Juana. En los operativos, a cargo de la Gendarmería Nacional, se incautaron 60 vehículos y se secuestraron $120.000.000 y US$20.000.
“La estructura criminal incluía una red de cajeros y ‘mulas’: personas que realizaban depósitos fraccionados en distintas entidades bancarias, evitando así los controles automáticos del sistema financiero. Ese dinero ingresaba a cuentas bancarias o virtuales controladas, en los hechos, por los organizadores del sistema, pero registradas formalmente a nombre de testaferros: familiares, empleados o personas sin capacidad económica real, utilizadas para ocultar la verdadera titularidad de los fondos y evitar el rastreo patrimonial. Posteriormente, el dinero era blanqueado mediante distintas maniobras: retiros en efectivo, compras de bienes registrables -como vehículos o inmuebles- e inversiones en criptomonedas. Todo ello con un solo objetivo: dar apariencia de legalidad a fondos que en su origen provenían de una actividad ilícita«, sostuvo el juez Rodríguez al fundamentar el procesamiento de Zuco y el resto de los sospechosos.
En el día de los allanamientos en Terralagos, uno de los sospechosos investigados, identificado por fuentes judiciales como Jorge Valdivia, cargó en una camioneta 4×4 una valija con $12.000.000 e intentó irse, pero fue interceptado en la guardia del country después de que un dron utilizado durante el operativo y que sobrevolaba el complejo urbanístico filmara la secuencia.
“El sindicado líder de la organización fue detenido en el country Terralagos donde a pedido del Ministerio Público Fiscal, el juez Rodríguez habilitó la utilización de un dron con cámaras para monitorear los allanamientos, lo que fue de utilidad para poder detener en ese mismo barrio privado a otro de los imputados cuando se lo observó cargando una valija, que luego se descubrió contenía cerca de 12 millones de pesos, en una camioneta 4×4 que fue seguida e interceptada en la guardia por los efectivos de la fuerza federal cuando pretendía salir», había explicado en su momento el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, fiscales.gob.ar.
En el expediente se explicó que slas apuestas mencionadas (las cuales pueden ser ruleta, tragamonedas y juego de cartas) se accedía por invitación desde aplicaciones tales como WhatsApp y Telegram o las redes sociales Instagram, Facebook o publicidades de Internet.
Fuente: La Nación


