Antes del Black Friday, Katie Lindsay
vivía uno de los mejores momentos de su carrera. Su agencia manejaba jugadores, negociaba contratos y producía contenidos en una era donde el poker online era una industria en expansión. Pero aquel 15 de abril de 2011 lo cambió todo. Ella recuerda que, en cuestión de horas, sintió que “toda mi identidad profesional se había derrumbado”.
El golpe no fue solo económico. Fue existencial. En el podcast, Katie admite que estuvo cerca de abandonar por completo el mundo del poker. “No sabía ni quién era sin mi trabajo”. Era la primera vez que se veía obligada a detenerse, mirar alrededor y preguntarse qué clase de profesional, y qué clase de persona, quería ser después del desastre.
Ese periodo oscuro terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. Con un tono sincero, explicó que, cuando tocó fondo, entendió algo fundamental: “No estaba dispuesta a rendirme. No después de haber llegado tan lejos”. Ese sentimiento se transformó en el motor que la guió hacia su siguiente etapa.
Reconstrucción: del caos al descubrimiento de un nuevo modelo
Tras el Black Friday, Katie perdió clientes, oportunidades y estabilidad. Tuvo que reinventarse por obligación. Pero con el tiempo empezó a ver una puerta que antes no notaba: la transición del marketing tradicional hacia roles híbridos dentro de la industria. “No había un camino para mí… así que decidí construir uno”.
Su reinvención comenzó cuando entendió que su verdadero valor no era la agencia en sí, sino su capacidad para conectar personas, detectar talento y generar proyectos creativos. Ese insight la llevó a diseñar una forma de trabajar más libre, más personal y más estratégica. “Necesitaba un tipo de trabajo que me permitiera ser yo, no solo lo que el mercado esperaba que fuera”.
En esa etapa empezó a colaborar con jugadores de alto perfil, a desarrollar contenido, a crear puentes entre operadores y talentos. Descubrió que el ecosistema estaba lleno de oportunidades, pero hacía falta alguien que las uniera. “El poker es una industria que no siempre sabe comunicarse consigo misma”, dijo con firmeza.

Katie Lindsay En El Caribbean Poker Series En 2024.
El nuevo ADN profesional: producir, conectar y acompañar
Hoy, la carrera de Katie funciona como una mezcla única de management, producción, creatividad y acompañamiento profesional. En la entrevista explica que su rol se volvió “el trabajo que nadie sabía que necesitaba, hasta que finalmente existió”.
Uno de sus principios es que el poker no debe imitar a otros deportes, sino encontrar su propia voz. Por eso insiste en generar contenido humano, no solo técnico. “La gente no quiere ver números; quiere ver personas”. Para Katie, la industria pierde fuerza cuando olvida que el poker es, ante todo, historias.
Otro pilar de su trabajo es ayudar a jugadores a construir una marca auténtica. “No todos tienen que ser personajes. Lo importante es que entiendan quiénes son y qué quieren comunicar”. Esta visión le ha permitido acompañar procesos creativos y emocionales, no solo profesionales.
Su visión del futuro: comunidad, transparencia y propósito
En la última parte del diálogo, Katie reflexiona sobre lo que más le preocupa y lo que más la inspira. Tiene claro que la industria necesita abrirse, evolucionar y darle espacio a la creatividad. Pero también sabe que los cambios profundos requieren una cultura distinta. “Necesitamos más colaboración y menos egos. El poker es más grande si lo construimos juntos”.
Para ella, la próxima etapa del poker estará marcada por la transparencia, los creadores de contenido auténtico y la conexión emocional con nuevas audiencias. Y señala una frase que resume su filosofía actual: “No quiero trabajar con gente perfecta. Quiero trabajar con gente real”. Esa mirada humana —que nació de la pérdida, del miedo y de la reconstrucción— es justamente lo que hoy la convierte en una de las figuras más influyentes del ecosistema creativo del poker.


