El estrés suele verse como una amenaza, un bloqueo o un síntoma de fracaso. Sin embargo, para Sergio Saiz
, especialista en mentalidad y rendimiento en poker, esa visión está incompleta. En el podcast Las Cartas sobre la Mesa, Saiz desarrolla una idea contundente: el estrés no solo es inevitable, sino necesario para lograr cualquier objetivo importante. Lo que marca la diferencia no es evitarlo, sino aprender a gestionarlo como un recurso interno.
A lo largo del episodio, Saiz profundiza en por qué tantos jugadores sienten frustración, estancamiento o injusticia cuando no llegan los resultados, y cómo esa misma energía —bien orientada— puede convertirse en disciplina, foco y progreso real.
“El problema no es el estrés; es cómo lo interpretas”
Para Saiz, la cultura moderna ha demonizado cualquier sensación de tensión. “El estrés en su forma original es positivo. Te activa, te acelera y te permite tomar mejores decisiones”, explica. La dificultad aparece cuando ese estrés se vuelve crónico, constante y sin dirección, producto de la vida moderna o de hábitos postergados. Saiz distingue dos tipos de estrés:
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Estrés por responsabilidad: surge cuando algo te importa y quieres hacerlo bien. “Los estudiantes sobresalientes sienten estrés porque buscan excelencia, no porque estén fallando”.
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Estrés por culpa o inacción: aparece cuando sabes que no estás haciendo lo necesario. Es el más común entre jugadores. “No es estrés por mala suerte; es estrés por no hacer tu parte”.
Ese matiz desmonta la narrativa del “esto es injusto”. “Los jugadores creen que el estrés viene de las cartas, pero en realidad viene de sus propias decisiones o de las decisiones que no toman”. Para Saiz, desarrollar autoconciencia —mediante herramientas como el cooldown post sesión— permite que el jugador conecte directamente sus resultados con sus acciones, reduciendo la sensación de arbitrariedad que tanto consume energía.
“Quieres resultados nuevos, pero sigues haciendo lo mismo”
Otro punto central del episodio es la falsa ilusión del esfuerzo. Muchos jugadores creen que trabajan duro porque estudian dos horas al día o juegan cuatro sesiones semanales, pero Saiz es contundente: “La gente se estanca porque trabaja, sí, pero trabaja igual que hace un año. Y repetir lo mismo solo produce lo mismo”. El especialista insiste en que el éxito no nace de habilidades avanzadas, sino de dominar lo básico por años, algo que la mayoría evita por considerarlo demasiado poco glamuroso. Sus pilares incluyen:
- Jugar 20–25 horas semanales
- Estudiar 5–6 horas reales (sin multitasking)
- Deporte 3–4 veces por semana
- Warm-up y cooldown diarios
- Control del móvil
- Dueño de calidad
- Dieta adecuada
“Todo el mundo busca el truco mágico, la escuela nueva, el método secreto. El secreto es que no hay secreto”, afirma. Saiz también señala un punto crucial: consumir contenido no es progresar. Leer, ver videos o escuchar podcasts no genera mejora si no se aplica. “Tienes la falsa sensación de que entiendes algo porque lo has consumido… pero no lo has hecho”.

Sergio Saiz Menciona Que Muchos Jugadores Creen Que El Estrés Es Su Enemigo, Cuando Puede Ser Su Aliado.
“Si no sales de tu zona de confort, tu nivel nunca se va a mover”
En la visión de Saiz, el crecimiento no ocurre cuando juegas cómodo, sino cuando te expones a escenarios que te generan un ligero malestar. “Si siempre juegas igual, estudiarás igual y vivirás igual, no hay ningún motivo para que tus resultados cambien”. Propone microdesafíos diarios —cambios pequeños pero constantes— y destaca la importancia de una planificación clara para reducir la carga mental. El warm-up, por ejemplo, ayuda a limpiar la cabeza antes de jugar, mientras que el cooldown enseña a ver los errores sin culpa.
Además, Saiz advierte sobre el riesgo del burnout cuando el jugador ignora sus límites. “Si tu mente te está avisando, no lo tapes con más horas. Descansa. El descanso también es productividad”. Uno de los momentos más poderosos del episodio llega con la historia de un reto de treinta días: un jugador que aplicó cada hábito al pie de la letra —horas, rutinas, deporte, sueño, planificación— y terminó transformando por completo su rendimiento. “En treinta días cambió su juego, pero también cambió su vida”. Para Saiz, ese caso demuestra una verdad que muchos evitan aceptar: lo básico funciona, pero solo para quien lo ejecuta.
El estrés como brújula, no como amenaza
El mensaje de Sergio Saiz es directo: el estrés no es un enemigo a derrotar, sino una señal que te indica dónde debes crecer. Es la tensión que aparece cuando estás a punto de mejorar, cuando estás al borde de romper un hábito o cuando estás frente a una decisión incómoda que, si tomas, te hará mejor jugador.
En un juego lleno de incertidumbre y emociones volátiles, reconocer esa tensión como herramienta —y no como castigo— es una ventaja competitiva. El jugador que aprende a leer su propio estrés desarrolla una capacidad que ningún solver puede dar: autocontrol. Y cuando eso ocurre, las cartas dejan de dictar la historia… y la escribe el jugador.


