En 1979, en la víspera del Main Event de la World Series of Poker, el poker dio un paso decisivo hacia la inmortalidad. En una gala celebrada en el legendario Binion’s Horseshoe en Las Vegas
, nació oficialmente el Poker Hall of Fame, un templo destinado a preservar las gestas, los nombres y las leyendas de un juego que ya comenzaba a escribir su propia épica.
Aquel campeonato reunió a 54 de los mejores y más adinerados jugadores del mundo, en una época en la que la WSOP aún era un refinado truco de marketing: no se trataba solo de cartas, sino de mostrar al mundo que Binion’s era la casa de los verdaderos jugadores, aquellos que ponían sus propios límites y apostaban con la historia observando. El Salón de la Fama fue concebido como una extensión natural de ese relato: honrar a quienes habían elevado el poker a arte, riesgo y espectáculo.
Un selecto grupo definió la primera clase, separando jugadores y contribuidores, y estableciendo criterios que aún hoy sobreviven: competir al más alto nivel, jugar por grandes apuestas, mantener la excelencia en el tiempo y ganarse el respeto de los pares. Entre los elegidos estuvieron gigantes como Doyle Brunson
y Johnny Moss
, junto a figuras míticas como Edmond Hoyle
, padre de las reglas modernas, y Wild Bill Hickok
, inmortalizado por morir con las cartas en la mano.

La Prensa Fue Invitada Al Sombrero Room Para Rendir Homenaje A Los Miembros Incorporados La Noche Previa Al Main Event De La Wsop.
Al día siguiente, el Main Event escribió otra página inolvidable: el amateur Hal Fowler
derrotó al profesional Bobby Hoff
y se coronó campeón, en una de las victorias más improbables jamás vistas. Agricultores, maestros, empresarios y apostadores compartieron mesas con campeones consagrados, recordando que el poker —entonces más que nunca— era un cruce de destinos.
Hoy, décadas después con 63 seleccionados, el Poker Hall of Fame sigue anclado a ese espíritu original. Mientras la WSOP se transformó en la mayor marca del poker mundial, el Salón permanece como un eco solemne de sus orígenes. Tal vez haya llegado el momento de que ese eco se convierta en museo, y que la magnitud de la historia encuentre, por fin, un escenario a su altura. Porque el poker no solo se juega: se recuerda, se honra y, desde 1979, también se eterniza.
Fuente: Poker.org


