Inicio >  Noticias Generales  > Tom Goldstein: de la Corte Suprema estadounidense al abismo del poker high stake

Tom Goldstein: de la Corte Suprema estadounidense al abismo del poker high stake

En el imaginario colectivo, el poker de altas apuestas suele estar asociado a profesionales del juego, magnates financieros o celebridades del entretenimiento. Rara vez se piensa en figuras del mundo jurídico, y mucho menos en alguien que haya litigado frente a los jueces más poderosos de Estados Unidos. Sin embargo, la historia de Tom Goldstein Estados Unidos demuestra que el atractivo del poker no distingue currículums ni trayectorias.

Goldstein, uno de los abogados más prestigiosos de la Corte Suprema durante años, pasó de dominar los estrados judiciales a enfrentar un colapso personal y financiero ligado al juego. Según su propio testimonio, las pérdidas acumuladas en poker y blackjack privado oscilaron entre los US$10 y US$15 millones, en una espiral que terminó llevándolo a ser acusado formalmente por evasión fiscal y uso indebido de fondos de su firma legal.

Cuando la ventaja intelectual no alcanza en la mesa

Desde afuera, podría suponerse que un abogado especializado en derecho constitucional tendría una ventaja natural en el poker: lectura de rivales, control emocional, toma de decisiones bajo presión. Pero el caso Goldstein expone una realidad conocida en el mundo del juego: la inteligencia no inmuniza contra la varianza ni contra los excesos.

En una extensa entrevista concedida a The New York Times Magazine, el propio Goldstein reconoció que su relación con el juego fue mucho más allá del entretenimiento. Participó en partidas privadas de poker de altísimo nivel y desarrolló una fuerte inclinación por el blackjack, llegando a perder sumas millonarias en sesiones aisladas. En uno de los episodios más extremos, llegó a quemar US$9 millones en poco tiempo, dinero que luego fue cubierto mediante créditos otorgados por un multimillonario cuya identidad nunca fue revelada.

Paradójicamente, Goldstein también vivió el otro lado de la moneda. Según su relato, llegó a ganar hasta US$26 millones jugando contra el empresario Alec Gores Estados Unidos y, en distintos tramos de su carrera como apostador, acumuló cerca de US$50 millones en ganancias brutas provenientes del juego. El problema, como ocurre tantas veces, fue la incapacidad de sostener esos picos y gestionar los riesgos a largo plazo.

Backers, deudas y el punto de quiebre

Buena parte del dinero con el que Goldstein jugaba no era estrictamente propio. Utilizaba esquemas habituales en el poker profesional, en los que inversores o backers financian la acción a cambio de un porcentaje de las ganancias. Un sistema legítimo en el ecosistema del poker, pero que en su caso se mezcló peligrosamente con recursos de su estudio jurídico.

Ese cruce de líneas fue el inicio del derrumbe. A comienzos de 2025, un fiscal federal de Maryland, Stanley Okula Estados Unidos , impulsó una investigación que terminó con la imputación formal de Goldstein por evasión fiscal y por desviar fondos de su firma para sostener su actividad como jugador. Desde entonces, el exabogado estrella se encuentra en libertad bajo fianza y tiene prohibido participar en partidas de poker mientras dure el proceso judicial.

“No descarto volver a jugar”

Lejos de renegar completamente del poker, Goldstein mantiene una relación ambigua con el juego. En la misma entrevista, admitió que no descarta volver a las mesas una vez que su situación legal se resuelva. Una frase que resume, quizás mejor que cualquier cifra, el poder de atracción que el poker puede ejercer incluso sobre quienes ya lo han perdido casi todo.

Su historia funciona como advertencia y espejo. No solo para jugadores recreacionales o grinders profesionales, sino también para quienes creen que el control intelectual basta para dominar un entorno donde la varianza, el ego y el acceso ilimitado al dinero pueden volverse enemigos silenciosos.

Tom Goldstein

Tom Goldstein

Poker, poder y límites

El caso Goldstein vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: el poker de altas apuestas no perdona errores estructurales, sin importar el prestigio o la formación del jugador. La línea entre competencia, adicción y autodestrucción puede volverse difusa cuando los montos dejan de tener anclaje en la realidad cotidiana.

En un juego que exige disciplina extrema y gestión emocional constante, incluso alguien que venció a los mejores juristas del país puede terminar derrotado por sus propias decisiones fuera de la mesa.

+ Seguir Leyendo

Artículos +

18+

Por favor verificá tu edad

Para navegar en este sitio web debes tener más de 18 años

SOY MENOR DE 18 AÑOS