La tensión crece en el ecosistema de las apuestas legales en Estados Unidos. Según un nuevo estudio del grupo American Bettor’s Voice (ABV), los cambios fiscales propuestos en el proyecto de ley “One Big Beautiful Bill” (OBBA) podrían reducir el volumen anual de apuestas en más de $18 mil millones y provocar una fuga masiva de jugadores hacia plataformas no reguladas.
El reporte califica el impacto como “potencialmente devastador” tanto para el sector de apuestas deportivas como para el poker profesional, donde los jugadores ya vienen advirtiendo sobre las consecuencias de este tipo de reformas.

La Ley One Big Beautiful Bill Afectará No Solamente A Los Jugadores De Poker.
El problema del “ingreso fantasma”
La nueva disposición limita la deducción por pérdidas de juego al 90% de las pérdidas reales, creando lo que los analistas llaman “phantom income”, o ingreso fantasma: un escenario donde los jugadores deben pagar impuestos sobre dinero que nunca ganaron.
Por ejemplo, si un jugador de poker gana $100.000 en un torneo, pero pierde esa misma cantidad durante el resto del año, el sistema fiscal lo trataría como si hubiese tenido una ganancia neta de $10.000.
“Las implicaciones financieras son enormes”, indica el informe. “En escenarios más severos, las pérdidas de volumen podrían superar los $48 mil millones anuales”.
El informe sostiene que el 10% de los apostadores —profesionales y recreativos de alto volumen— generan el 80% del total del mercado, y son precisamente ellos los que migrarán hacia opciones no reguladas si la ley entra en vigor.
El riesgo de perder a los grandes apostadores
Ese 10% de jugadores —los llamados high-volume bettors— representa el núcleo económico del sector. Según la ABV, si los impuestos los obligan a operar con márgenes imposibles, optarán por plataformas offshore o mercados alternativos, como los prediction markets de Kalshi, que ya procesó $303 millones en volumen deportivo en un solo fin de semana de septiembre.
La American Gaming Association (AGA) estima que un tercio de las apuestas en EE. UU. ya se realizan fuera del marco regulado, lo que implica $5 mil millones en apuestas deportivas ilegales y $1.000 millones menos en recaudación fiscal estatal.
De los estados más afectados, Nueva York podría perder al menos $129 millones en impuestos anuales, e Illinois, $41 millones, mientras que operadores como FanDuel y DraftKings podrían ver reducciones de entre $6.000 y $19.000 millones en volumen de apuestas.
“La convergencia entre impuestos sobre ingresos no reales, brechas regulatorias y dependencia de un pequeño grupo de clientes crea una tormenta perfecta que podría redefinir el mercado estadounidense”, señala el estudio.
¿Una nueva era para las apuestas?
El informe concluye con una advertencia directa: sin una corrección legislativa inmediata —como el propuesto FAIR BET Act—, el sistema podría empujar a los jugadores más rentables fuera del marco regulado, afectando tanto a las casas de apuestas como a los estados que dependen de esos ingresos.
Lo que comenzó como una iniciativa para aumentar la recaudación podría terminar golpeando al corazón mismo del mercado legal, favoreciendo la evasión, los mercados paralelos y las nuevas plataformas globales que operan sin regulación.
En un país donde el poker y las apuestas deportivas forman parte de la cultura popular, el debate no es solo económico: es sobre el equilibrio entre regulación, libertad y sostenibilidad. Y mientras los políticos discuten, los jugadores —una vez más— parecen ser quienes pagan la cuenta.


