La vida del grinder está llena de retos invisibles. Detrás de las pantallas, los gráficos y los resultados, muchos jugadores viven una rutina solitaria, exigente y emocionalmente desgastante. La mente, sometida a presión constante, puede convertirse en su peor enemigo.
En los últimos años, el coaching mental emergió como una herramienta esencial para prevenir ese colapso silencioso y devolverle equilibrio al jugador. Controlar la mente es hoy tan importante como dominar la estrategia.

Jared Tendler Escritor Y Coach De Poker.
“No es debilidad, es profesionalismo”
El poker es un juego que exige autocontrol, pero esa exigencia puede volverse una carga cuando no hay apoyo emocional. El reconocido coach Jared Tendler, autor de The Mental Game of Poker, explicó en una entrevista con Poker.org que la mayoría de los grinders experimentan frustración, ansiedad o bloqueo mental sin reconocerlo como un problema.
“No se trata de eliminar el estrés, sino de aprender a convivir con él. Ignorarlo puede ser tan peligroso como un tilt que nunca termina”.
El coaching mental surge como un acompañamiento que combina psicología del rendimiento, hábitos y gestión emocional. Los entrenamientos incluyen desde técnicas de respiración y visualización hasta ejercicios para detectar patrones de pensamiento negativos.
El británico Elliot Roe, creador del programa Primed Mind y coach de figuras como Fedor Holz
, lo resume así:
“La mayoría de los bloqueos no son técnicos, son mentales. El jugador sabe qué hacer, pero su mente lo sabotea cuando la presión aumenta” (Run It Once, 2022).
Roe insiste en que entrenar la mente no es lujo, es mantenimiento. “El cerebro reacciona ante una mano perdida como ante una amenaza real. Si no sabés cómo calmarlo, el poker se vuelve una guerra interna”.
Entrenar la mente para no perder el rumbo
Para muchos jugadores, el coaching mental fue la respuesta al desgaste acumulado por años de competencia. El campeón alemán Fedor Holz contó que empezó a trabajar con Elliot Roe después de un período de agotamiento emocional.
“Ganar no me hacía feliz. Sentía que el juego me consumía. Entrenar la mente me ayudó a disfrutar otra vez” (Mindset of Champions, 2023).
El caso de Holz no es aislado. El canadiense Ben Wilinofsky, ganador del EPT Berlín 2011, también reconoció que el poker lo había llevado a un punto límite: “El poker me daba todo, pero también me quitaba la calma. El coaching me ayudó a entender que no podía seguir jugando contra mí mismo”.
Estos testimonios coinciden con los hallazgos de un estudio publicado en Frontiers in Psychology, donde se demostró que los grinders presentan mayor riesgo de ansiedad y alteraciones del sueño que otros jugadores.
El entrenamiento mental, según los especialistas, actúa como una forma de equilibrio preventivo: enseña a reconocer las emociones antes de que se desborden y a no depender del resultado para definir el bienestar.
“El coaching no arregla la mente, la entrena. Te enseña a detectar cuándo estás perdiendo foco y cómo volver al centro más rápido”, explica Tendler.
Más que una terapia, el coaching es una estrategia de rendimiento. Permite convertir la presión en disciplina, la frustración en análisis y la derrota en aprendizaje. Y sobre todo, devuelve algo que el grinder muchas veces pierde: perspectiva.
La jugada más importante: cuidar la mente
En un mundo donde se habla de bankrolls, ROI y GTO, cuidar la mente sigue siendo el aspecto menos discutido del poker profesional.
Pero la realidad es contundente: la salud mental es el bankroll invisible que sostiene toda carrera.
Elliot Roe lo expresó con claridad en una entrevista con Run It Once: “Si tu cabeza no está bien, el poker deja de ser un juego y se convierte en supervivencia”.
El coaching mental no pretende eliminar las emociones, sino enseñarle al jugador a no ser prisionero de ellas. En la práctica, eso significa más foco, menos ansiedad y una relación más sana con el grind.
La mente no es un obstáculo: es parte del equipo. Aprender a entrenarla, cuidarla y entenderla puede ser la diferencia entre una carrera corta y una duradera.
Y esa es, quizá, la jugada más importante que un grinder puede hacer.


