En el mundo del poker, hay nombres que suenan fuerte, y luego está Stu Ungar
. Un genio absoluto de las cartas, un tipo que parecía ver el futuro en cada flop y que, sin querer, también dejó algunas anécdotas que hoy suenan casi irreales… pero deliciosamente humanas.
Esta historia fue contada por Yosh Nakano, amigo cercano de Ungar y compañero de aventuras en Las Vegas. Según relata en su blog, una noche de 1980 —un simple lunes, porque para las leyendas no existe el concepto de “día tranqui”— ambos decidieron salir a una discoteca bastante exclusiva. El lugar estaba casi vacío, pero eso no impidió que corrieran botellas de US$150 como si fueran bebidas de cortesía.
Cuando llegó la cuenta, todo parecía normal… hasta que Yosh notó que Stu había dejado una propina de nada menos que US$1.500. Sí, leíste bien. Mil quinientos. Al preguntarle el motivo, Ungar respondió con total naturalidad: —“¿No te gustó la atención?”
Hoy, ajustando esa cifra por inflación, estaríamos hablando de cerca de US$6.000. Una propina digna de película… o de alguien que claramente sabía lo que era ganar a lo grande.

Stu Ungar Ganó Tres Veces El Main Event De La Wsop.
Nakano también recuerda que ambos tenían un pacto: prestarse US$3.000 si alguno lo necesitaba en una mesa. Una noche, Stu pidió el préstamo. Nada raro. Lo realmente sorprendente fue cuando volvió a pagarle… y su amigo, curioso, preguntó cuánto había ganado. La respuesta fue corta y letal: —US$115.000.
Así era Ungar. Capaz de perderlo todo, pero también de convertir un préstamo en una pequeña fortuna antes de que amaneciera.
Por desgracia, su historia no tuvo final feliz. Las drogas lo arrastraron lejos de las mesas y del brillo que siempre lo rodeó. Stu Ungar falleció en 1998, con apenas 45 años, dejando atrás títulos, mitos y un aura irrepetible.
Y, claro, también dejó anécdotas como esta, que uno imagina contadas un domingo al sol, con café en mano… y una sonrisa incrédula en la cara. Porque algunas leyendas no se miden solo en brazaletes, sino también en cómo vivieron la vida —a veces, demasiado intensamente.


