La relación entre las celebridades y el juego online vuelve a encender los focos legales. El rapero Drake
y el streamer Adin Ross
fueron demandados en una acción colectiva por su promoción del casino de criptomonedas Stake, acusado de operar bajo una estructura engañosa y sin licencia en Estados Unidos.
Según el documento presentado por el usuario Justin Killham ante un tribunal del condado de Missouri, ambos influyentes habrían “expuesto a consumidores jóvenes a riesgos financieros y psicológicos significativos” al promocionar la plataforma con premisas fraudulentas. La demanda también sostiene que Stake.us —la filial norteamericana del sitio— no es un simple “casino social”, sino un operador de apuestas ilegales disfrazado.
El “Efecto Drake” y la expansión del casino cripto
Stake.us se presenta como una plataforma de entretenimiento donde los jugadores apuestan con “Gold Coins” sin valor monetario. Sin embargo, la demanda asegura que el verdadero motor económico del sitio son los “Stake Cash”, fichas digitales que pueden convertirse en dólares reales y que, según los demandantes, fueron diseñadas para eludir la regulación estatal del juego. “Las Gold Coins solo sirven para engañar a los reguladores y atraer jugadores bajo una falsa sensación de seguridad”, señala el texto judicial.
Drake, uno de los artistas más influyentes del planeta, ha sido durante años embajador global de Stake, transmitiendo en vivo sus apuestas millonarias en eventos deportivos y juegos de casino. La demanda afirma que, en múltiples ocasiones, las sumas apostadas no provenían de su propio dinero, sino del “dinero de la casa” proporcionado por la empresa, un hecho que nunca se habría revelado públicamente.
Este tipo de marketing, según los abogados, configura una estrategia de manipulación encubierta que habría influido de manera directa en audiencias jóvenes. “El llamado Efecto Drake ha impulsado masivamente la popularidad de Stake, especialmente entre los usuarios más impresionables, que asocian el glamour del artista con el éxito en el juego”, apunta el documento.
El streamer Adin Ross, quien también mantiene un contrato con Stake, fue señalado como pieza clave en esa expansión. Su audiencia —compuesta mayoritariamente por adolescentes y jóvenes adultos— habría sido el blanco perfecto para introducir el juego con criptomonedas bajo el discurso del entretenimiento y la “libertad financiera”.
Influencia, criptomonedas, el límite entre entretenimiento y adicción
Durante los últimos años, Stake se ha convertido en una de las plataformas más visibles del ecosistema cripto, patrocinando equipos de eSports, torneos de poker online y eventos con figuras del deporte. Su asociación con Drake posicionó la marca en el mainstream cultural, pero también atrajo la atención de reguladores.
El sitio opera bajo una doble estructura: Stake.com (con licencia en Curazao) y Stake.us, que se promociona como un “casino social” para cumplir con las leyes estadounidenses. Sin embargo, la demanda sostiene que esa distinción es puramente cosmética, ya que los usuarios pueden convertir los créditos digitales en dinero real, lo que convertiría la plataforma en una casa de apuestas ilegal.
Los demandantes también argumentan que la promoción de Drake y Ross trivializó los riesgos asociados al juego con criptomonedas, normalizando comportamientos adictivos. “El problema no es solo la ilegalidad del sitio, sino la forma en que se glamoriza el juego sin transparencia ni advertencias”, explicó un analista consultado por Decrypt.
El caso guarda similitudes con las demandas interpuestas contra celebridades tras el colapso del exchange FTX, aunque con una diferencia importante: Drake y Ross no pueden alegar desconocimiento, ya que su participación fue activa y sostenida durante años, con beneficios económicos directos por millones de dólares anuales.

Adin Ross Es El Otro Señalado En La Demanda.
Un precedente para el futuro del poker digital y los casinos cripto
Esta demanda podría marcar un antes y un después en la relación entre influencers, criptomonedas y apuestas en línea. Si prospera, podría sentar las bases de un nuevo marco regulatorio para el marketing digital en la industria del juego, donde la línea entre entretenimiento, inversión y adicción se ha vuelto cada vez más difusa.
Para los expertos en el sector del poker online, el caso refleja un desafío más amplio: cómo garantizar transparencia y responsabilidad social en una era donde los juegos de azar, el streaming y las criptodivisas convergen en una misma narrativa.
Mientras tanto, Stake continúa operando con normalidad y renovando contratos con celebridades y jugadores profesionales. Pero el impacto reputacional ya está en marcha, y el “Efecto Drake” podría terminar siendo recordado no por su glamour, sino como el punto de inflexión que obligó a redefinir los límites éticos del entretenimiento digital.


