La relación entre el poker y los impuestos en Estados Unidos suma un nuevo capítulo. Esta semana se presentó en el Congreso el FULL HOUSE Act, un proyecto bipartidista que busca revertir uno de los cambios más polémicos incluidos en la llamada One Big Beautiful Bill Act: la limitación al 90% en la deducción de pérdidas por juego.
La iniciativa fue impulsada por el demócrata Steven Horsford
y el republicano Max Miller
, una alianza poco frecuente que refleja la magnitud del problema. Desde el 1 de enero, los jugadores pueden deducir solo el 90% de sus pérdidas, lo que abre la puerta a los llamados “impuestos fantasma”: pagar tributos incluso en años perdedores.
“Gravar dinero que nunca se ganó es profundamente injusto”, advirtió Horsford, señalando que la medida amenaza directamente a la economía de Nevada y al turismo vinculado a los casinos. Miller fue igual de claro: el objetivo del FULL HOUSE Act es restaurar la coherencia básica del sistema tributario y evitar que el fisco castigue a quienes no tuvieron ganancias reales.
El debate no es menor para el poker. En diciembre, el legendario Erik Seidel
, campeón de diez brazaletes de la WSOP, reconoció públicamente que esta normativa podría empujarlo a un semi-retiro. Su caso simboliza el impacto directo sobre jugadores profesionales que viven de márgenes, varianza y largos calendarios.

Erik Seidel Adelantó Que Estos Nuevos Impuestos Podrían Ser El Fin De Su Carrera Pokeril, En Donde Acumula 48 Millones De Dólares En Torneos En Vivo, Según Hendonmob.
En paralelo, la congresista Dina Titus presentó el FAIR BET Act, con el mismo objetivo de restaurar la deducción total. Ejecutivos de casinos y representantes del sector ya han llevado su preocupación al Congreso, alertando que la norma podría generar una caída estimada de 18 mil millones de dólares en el volumen anual de apuestas deportivas.
Para el mercado latino, la discusión no es ajena. Estados Unidos sigue siendo el epicentro del poker en vivo, y miles de jugadores de América Latina viajan cada año a Las Vegas y juegan bajo ese marco fiscal. Un sistema que penaliza la actividad podría reducir torneos, liquidez y oportunidades para una comunidad que históricamente ha crecido al ritmo del sueño americano… con cartas en la mano.
Fuente: Cardplayer.com


