Antes de que el poker se volviera espectáculo televisivo y millones de personas lo siguieran online, existía un mundo paralelo de mesas clandestinas, partidas interminables y personajes que marcaron la historia. En el más reciente episodio de The Heads-Up Podcast, Noel Edwards
, ex beisbolista profesional y veterano de aquella época, habló sin filtro de lo que significaba sobrevivir en la jungla de los 90.
“Para mí, el poker nunca fue una cuestión de adrenalina. Al contrario, cuando más dinero había en juego, más me concentraba. Ese era mi edge”, resumió.

Kassey Orr Y Noel Edwards En El Heads Up Podcast
Historias con Stu Ungar, más leyendas y partidas inolvidables
Edwards compartió recuerdos de un tiempo donde los grandes nombres del poker aún estaban escribiendo sus primeras páginas. Sobre Stu Ungar
, tricampeón mundial, relató: “Lo vi en un cash game a las tres de la mañana en el Binion’s. Tenía dulces y fichas esparcidas por toda la mesa, era como si le perteneciera. Había más de cien mil dólares de un lado. Eso era Stu: brillante, caótico y dueño de la acción”.
Con Daniel Negreanu
también cruzó mesa en los años noventa. “Era un chico joven, bastante confiado, incluso arrogante. Ya había ganado un título y caminaba con esa seguridad. Pero se notaba que tenía algo distinto: hablaba, incomodaba y presionaba, como si hubiera nacido para estar frente a las cámaras”, recordó.
La experiencia con Phil Ivey
le marcó de otra manera. “Es el único jugador que me puso nervioso. Con su mirada y su silencio, imponía respeto. Yo podía estar tranquilo con cualquier otro, pero con Ivey sentí algo distinto, como si estuviera un nivel arriba de todos”.
En cuanto a Greg Raymer
, campeón del Main Event 2004, Edwards recordó una mano de PLO que aún lo hace sonreír: “Cuatro jugadores all-in en un bomb pot. Yo con póker de ochos, otro con dieces, otro con treses y Raymer con proyecto de escalera. Fue un bote enorme desde el inicio. Greg es un buen tipo, pero siempre quiere ser el capitán de la mesa, más que el dealer”.
El valor de los tells y la psicología en vivo
Más allá de las historias, Edwards dedicó buena parte de la charla a la importancia de la lectura física. “Lo primero que miro es el pecho o el cuello. Si el latido es grande y fuerte, casi siempre es porque tienen un monstruo. Si es rápido y ligero, es nerviosismo. Esos detalles son oro”.
También habló de la influencia del discurso en la mesa. Sobre Will Kassouf
, fue tajante: “Su estilo es ofensivo y dañino. No aporta nada, solo molesta. No me gustaría tenerlo enfrente en un torneo”. En cambio, tuvo otra lectura de Martin Cabral
: “Él es molesto, sí, pero lo hace con humor. Trata de sacar al rival de su zona de confort, no de humillarlo. Prefiero a mil a Cabral antes que a Kassouf”.
Edwards confesó que él mismo utilizaba el “speech play” cuando era necesario. “Si alguien me slowrolleaba, yo le devolvía la misma. Era parte del show, parte de mantener la cabeza fría y no dejar que el otro pensara que tenía ventaja psicológica”.
Seguridad en el poker y la lección de una generación
Las historias de Edwards dejan en claro que el poker de los 90 se jugaba en un terreno sin manual, donde la reputación era la carta más fuerte. Hoy, con cámaras, reglamentos y softwares que vigilan cada movimiento, el contraste es evidente. Sin embargo, según él, lo esencial sigue siendo lo mismo: “Todo se reduce a leer a la persona que tienes enfrente y a mantenerte enfocado. Las cartas son solo la mitad de la historia”.
Y si tuviera que definir cuál fue siempre su mayor fortaleza, lo repite sin dudar: “Lo que me da ventaja no es la adrenalina. Es el enfoque. Ese es mi edge”.


