El segundo episodio del podcast Punto de Ki•ebre, conducido por Santiago González
, trajo una de las charlas más honestas y profundas que se han escuchado recientemente sobre el poker y la vida. En esta entrega, Juan Carlos “JC” Alvarado
, una de las leyendas más respetadas del poker mexicano, se alejó de los trofeos y los premios para hablar de algo mucho más complejo: el costo emocional del éxito y la necesidad de redefinir qué significa ganar.
A lo largo de la conversación, JC reveló un lado poco conocido de su historia: la vulnerabilidad detrás de los logros, la soledad que a veces acompaña el éxito y el aprendizaje que surge de tocar fondo. “En el poker puedes ganar todo y aun así sentirte vacío. La verdadera victoria es entender quién eres cuando las cartas no importan”.
El éxito, la soledad y los puntos de quiebre
Durante la conversación, JC Alvarado recordó sus inicios como profesional, cuando el dinero parecía fluir sin esfuerzo y la fama llegaba tan rápido como las fichas. Sin embargo, esa vida intensa lo empujó a una espiral de soledad y desconexión interna. A los 21 años, tras un torneo importante, escribió una entrada en su blog desde un cuarto de hotel donde confesó sentirse completamente vacío. “Estaba solo, con dinero, pero sin sentido. Sentía que estaba persiguiendo una lotería que nunca iba a llenar nada”.
Aquel momento fue su primer gran punto de quiebre, la primera vez que comprendió que el éxito económico no siempre coincide con el bienestar emocional. En el diálogo con González, reflexionó sobre cómo el poker tiende a sobrevalorar el control y la meritocracia, cuando en realidad el azar tiene un papel mucho más grande de lo que los jugadores quieren aceptar. “El poker no te enseña a tomar mejores decisiones en la vida, te enseña que la suerte importa más de lo que quieres aceptar. Lo importante es no creer que todo depende de ti, ni para bien ni para mal”.
Esa lección lo acompañó durante los años siguientes, cuando entre los 20 y 35 años consolidó su carrera, pero también enfrentó pérdidas, desequilibrios y el espejismo del dinero fácil. Su vida giraba en torno al juego, y su identidad dependía del resultado de una mano.

Jc Alvarado Y Santiago Gonzalez En El Podcast Punto De Ki•Ebre
Del poker al jiu-jitsu: el cuerpo como refugio
La búsqueda de equilibrio llevó a JC Alvarado a probar algo que parecía opuesto al poker: las artes marciales. El jiu-jitsu se convirtió en su nuevo espacio de introspección, un escenario donde podía reconectar cuerpo y mente. “El jiu-jitsu me dio estructura, pero también me enfrentó al mismo ego que me agotó en el poker. Solo que aquí, cada error duele físicamente, y eso te enseña humildad”.
Esa disciplina lo ayudó a entender que el rendimiento no siempre debe medirse en resultados, sino en crecimiento. Aun así, confiesa que durante un tiempo se obsesionó con la idea de la “fortaleza mental”, hasta que comprendió que incluso la búsqueda de perfección puede ser una nueva forma de ego.
En 2019, durante una etapa crítica de su vida, un encuentro inesperado en Burning Man marcó su salida definitiva del poker profesional. Un amigo lo introdujo al mundo del trading financiero, donde nuevamente encontró éxito, pero también un espejo de los mismos patrones: largas jornadas, presión constante y una lucha entre el control y la aceptación. “Pensé que el trading era como el poker, que podía trabajar menos y seguir ganando. Pero ahí la suerte dura menos. Si no estás presente, te come el mercado”.
Vivir en equilibrio: del ego al propósito
Tras vivir en Irlanda durante la pandemia, aislado y sin luz solar, Alvarado volvió a México con una nueva claridad. “Me di cuenta de que extrañaba lo simple: el sol, los tacos, mis amigos. Tenía dinero, pero no tenía alegría”. Esa revelación marcó el inicio de su nueva etapa: una vida basada en la autenticidad, el bienestar y las relaciones reales.
Hoy, prefiere definirse como creador de contenido y jugador recreativo, alguien que disfruta del poker sin dejar que el juego lo defina. “No quiero volver a ese modo de chingarle todos los días. Quiero construir algo que me dé paz, no solo resultados”.
El episodio de Punto de Ki•ebre se convierte así en un espejo para toda una generación de jugadores que busca sentido más allá del bankroll. Con sensibilidad y franqueza, Santiago González
logra que el relato de JC Alvarado trascienda el poker para hablar de algo universal: el equilibrio entre éxito y felicidad.


