“¡No toques mis fichas!” es una reacción común en los torneos de poker cuando un director se acerca a realizar un color up. Sin embargo, detrás de esa acción hay reglas, criterios operativos y un objetivo muy concreto: que el torneo funcione de manera justa, ordenada y fluida para todos los jugadores. color ups
Desde la experiencia de Justin Hammer
, director de torneos y referente en la industria, el primer punto a aclarar es conceptual. En un torneo, el jugador no compra fichas, sino el derecho a tener un valor representado por ellas. Por lo tanto, las fichas no son propiedad personal, sino herramientas del torneo que el director debe administrar desde el inicio hasta el final del evento.
La mayoría de los jugadores acepta sin discusión los cambios de fichas, cuando ciertas denominaciones salen de juego en momentos específicos. Lo que genera más resistencia son los llamados color ups discrecionales. No tienen un momento fijo, pero también están contemplados en el reglamento de la Tournament Directors Association. La norma es clara: si el director no puede estimar rápidamente el tamaño de un stack, es probable que los rivales tampoco puedan hacerlo, lo que afecta la transparencia y el ritmo de juego.

Tener Ordenada Las Fichas En La Mesa Es Importante Para Todos.
El objetivo principal de estos canjes es triple. Primero, mantener un buen ritmo de juego. Segundo, asegurar que los stacks sean fácilmente contables. Y tercero, controlar el inventario de fichas para evitar excesos innecesarios en la mesa. Un torneo con stacks desordenados y difíciles de leer pierde eficiencia y genera decisiones menos informadas.
Ahora bien, el equilibrio es clave. Hammer reconoce que abusar de los color ups también puede ser perjudicial. Si quedan muy pocas fichas en circulación, los jugadores deben pedir cambio constantemente, lo que enlentece las acciones. Por eso, el criterio no es eliminar fichas sin medida, sino mantener un rango razonable, similar al que existe al comienzo del torneo, cuando con pocas fichas las diferencias de stacks se perciben con claridad.
Como responsable de varios torneos en vivo en Estados Unidos, Hammer enfatiza que escuchar al jugador es parte del trabajo. La prioridad siempre es la experiencia en la mesa, sin descuidar el orden del torneo.
En síntesis, cuando un director realiza un color up discrecional no está interfiriendo en tu juego, sino cumpliendo su función: garantizar un torneo más claro, más ágil y más justo para todos. Entender esto ayuda a reducir fricciones y a que el foco vuelva a donde debe estar: en tomar buenas decisiones carta a carta.
Fuente: Justin Hammer en Poker.org


