Durante años, el Texas Hold’em fue el idioma universal del poker. El formato que llevó el juego a la televisión, a las plataformas online y a la cultura popular. Pero los tiempos cambian, y con ellos, las mesas. En los últimos años, un nuevo protagonista comenzó a ganar terreno con fuerza: el Pot Limit Omaha, una variante más compleja, dinámica y explosiva que está conquistando tanto a profesionales como a aficionados.
El Omaha está dejando de ser el juego alternativo para convertirse en una de las principales atracciones de los circuitos internacionales. Los números de la temporada 2025 lo demuestran: torneos con récord de inscripciones, pozos millonarios y una comunidad que crece a ritmo constante.

El Omaha Gana Distancia Frente Al Texas Hold’Em De Manera Presencial Y Online.
Los datos que confirman el auge del Omaha
La World Series of Poker (WSOP) marcó un punto de inflexión. El Evento $10.000 Pot Limit Omaha Championship registró 874 entradas y un pozo de más de $8 millones, superando las expectativas y consolidándose como uno de los torneos más grandes fuera del Main Event. A su vez, el Evento $10.000 PLO Hi-Lo 8 or Better alcanzó 386 participantes, con el británico Philip Sternheimer -UK- llevándose $763.087.
Estos números contrastan con la percepción histórica del Omaha como un formato “de nicho”. Hoy, las grandes series como WPT y Triton ya integran torneos PLO en sus calendarios principales. En la última edición del World Poker Tour, un evento de $10.500 Pot Limit Omaha reunió más de 120 jugadores, una cifra que hace algunos años parecía impensable.
El Omaha es el juego que más crece en la actualidad. Según un informe de Grand View Research, el segmento de Omaha en plataformas online presenta una tasa de crecimiento anual superior al 12 % hasta 2030.
Esto significa más torneos, más inversión, y sobre todo, más jugadores que se animan a un formato donde la acción nunca falta.
El analista Thomas Anderson
, especialista en mercados de gaming, resume el fenómeno así: “Omaha ofrece lo que el Hold’em ya no siempre puede dar: incertidumbre y adrenalina en cada mano”.
Por qué los jugadores están migrando al Omaha
Detrás del auge hay razones estructurales. El Hold’em alcanzó un nivel de estandarización tan alto que, para muchos jugadores profesionales, el margen de ventaja se volvió demasiado estrecho. El Omaha, en cambio, ofrece un terreno más salvaje y menos explorado, donde la creatividad estratégica sigue siendo un factor diferenciador.
Con cuatro cartas en mano, las combinaciones posibles se multiplican y los draws se convierten en una constante. “Cada mano de Omaha es una historia distinta, con más emoción, más riesgo y más oportunidades de cometer errores”, escribió Anderson en un análisis sobre el formato. Esa misma volatilidad es la que atrae tanto a los profesionales que buscan acción, como a los recreativos que quieren emoción.
El campeón alemán Fedor Holz
lo dijo hace poco en una charla sobre su entrenamiento: “Jugar Omaha te obliga a pensar más y aceptar la incertidumbre. Es un formato donde nadie está completamente seguro, y eso lo hace fascinante”.
A esto se suma el factor espectáculo: los torneos de Omaha son más impredecibles, con pozos más grandes y finales más dramáticos, lo que los convierte en un imán para la audiencia. Las cámaras y los streams en vivo también han impulsado su crecimiento, mostrando manos que parecen imposibles y jugadas donde la suerte y el cálculo se entrelazan.
Un formato que se consolida
Lo que empezó como una curiosidad ahora es una tendencia sólida. El Omaha ya no es solo “la otra modalidad”, sino una opción con identidad propia dentro del poker competitivo. Los solvers, los entrenamientos y los softwares especializados en PLO están en auge, y los grandes operadores online están aumentando su oferta de torneos.
A medida que más jugadores hacen la transición, los torneos mixtos (Hold’em + Omaha) se multiplican, y los premios siguen subiendo.
En un ecosistema donde la estrategia pura parece haber alcanzado su límite, el Omaha ofrece una dosis necesaria de caos y reinvención.
El futuro del poker no será solo Hold’em o Omaha. Será la convivencia de ambos, una mezcla de precisión y locura que mantiene vivo el espíritu del juego. Y en esa balanza, el Omaha sigue sumando fichas.


