Si hay un nombre que divide opiniones pero une estadísticas, ese es Phil Hellmuth
. Amado, criticado, teatral, brillante. En 2012, el estadounidense escribió una de las páginas más impresionantes en la historia de la World Series of Poker y dejó una marca que, hasta hoy, nadie ha podido igualar.
Ese año en Las Vegas ya había sido productivo: Hellmuth levantó su brazalete número 12 tras ganar el $2.500 Seven-Card Razz. Parecía suficiente combustible para alimentar su leyenda por un año más. Pero el calendario tenía guardado otro escenario: la World Series of Poker Europe, que en 2012 se disputó en Cannes, Francia.
El Main Event europeo, con un buy-in de €10.450, reunió a 420 jugadores. Un field duro, internacional, cargado de talento. Y ahí estaba Hellmuth, navegando el torneo con esa mezcla de confianza desbordada y lectura milimétrica que lo caracteriza.

Phil Hellmuth Tiene 17 Brazaletes Y 18 Millones De Dólares En Ganancias Solo En Torneos De La Wsop.
Cuando la mesa final quedó conformada, el norteamericano arrancó como chip leader. El principal obstáculo era el ucraniano Sergii Baranov
, quien también llegó profundo con un stack imponente. La tensión creció a medida que caían los jugadores y el duelo final se hizo inevitable.
En el heads-up, Hellmuth no soltó el control. Administró la ventaja, presionó en los momentos justos y llevó la definición hasta el cierre perfecto. El premio: €1.022.376 y el brazalete número 13 de su carrera.
Pero el verdadero trofeo fue otro: convertirse en el primer y único jugador en ganar el Main Event de la WSOP en Las Vegas y también el Main Event europeo. Un doblete histórico que consolidó su lugar en la cima del poker mundial.
Desde entonces, Hellmuth sumó más brazaletes. Sin embargo, aquella consagración en Cannes tiene un sabor distinto. Porque no fue solo una victoria: fue la confirmación de que su reinado no conocía fronteras. Y sí, este domingo es ideal para recordarlo.
Fuente: WSOP.com

