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El anuncio no pasó inadvertido y, de hecho, encendió una discusión incómoda dentro de la industria: WPT Global confirmó la incorporación de Tony “Ren” Lin
como nuevo embajador de la marca. Un nombre de peso que se suma a un roster donde ya figuran figuras como Phil Ivey
y Pete Chen
. Sin embargo, lejos de ser un fichaje celebrado de forma unánime, la noticia llegó acompañada de una pregunta inevitable: ¿hasta dónde llega el perdón en el poker moderno?
Desde lo estrictamente deportivo, el currículum de Tony es intachable. Más de 16 millones de dólares en ganancias en torneos en vivo, tercer lugar en la lista histórica de dinero de China y una presencia constante en torneos de alto perfil. Hasta hace poco, además, era embajador de GGPoker. Todo indicaba una carrera en ascenso… hasta que llegó el golpe.
A fines de 2025, Lin fue descalificado del World Series of Poker Super Circuit Main Event en Chipre tras ser acusado de utilizar asistencia en tiempo real (RTA), una de las infracciones más graves en el poker competitivo. El castigo fue contundente en el papel: suspensión indefinida tanto de eventos WSOP como de GGPoker. La palabra “indefinida”, sin embargo, pronto empezó a perder peso.
La polémica escaló cuando Daniel Negreanu
salió públicamente en defensa de Lin, señalando que se trató de un error de juicio y no de un plan sistemático para hacer trampa. Una postura que dividió aguas. Para algunos, una visión humana y proporcional. Para otros, un mensaje peligroso en una industria que lucha constantemente contra el uso de software ilegal y trampas tecnológicas.

Lin Tiene Una Gran Carrera En El Poker En Vivo.
El debate se intensificó aún más cuando, apenas siete semanas después de la sanción, Lin reapareció en el circuito durante el WSOP Paradise. El regreso exprés dejó una sensación rara entre muchos jugadores: si las sanciones pueden diluirse tan rápido, ¿qué tan disuasivas son realmente?
En este contexto, WPT Global defendió su decisión con un mensaje claro: la elección de embajadores se basa en rendimiento y resultados, no en números de seguidores ni en popularidad digital. Aseguraron haber revisado exhaustivamente el caso y declararon tener “plena confianza” en la integridad y los estándares de Lin. Además, adelantaron que trabajarán junto a él para compartir su versión de los hechos.
No obstante, la situación se volvió aún más confusa cuando un comunicado —posteriormente eliminado— del World Poker Tour tomó distancia del fichaje, aclarando que WPT Global es un licenciatario y que el tour no respalda oficialmente a sus embajadores. Un movimiento que dejó en evidencia cierta incomodidad institucional.
🚨 NEW AMBASSADOR 🚨
Tony ‘Ren’ Lin joins WPT Global as our newest Ambassador!
One of the most accomplished players on the global live circuit, Tony brings over $16 million in live earnings and years of success on poker’s biggest stages.
Welcome, Tony! 👏 pic.twitter.com/QvD13HDKjL
— WPT Global (@wpt_global) January 12, 2026
Más tarde, WPT Global redobló la apuesta con un extenso comunicado centrado en la idea de segundas oportunidades. Hablaron de crecimiento personal, responsabilidad y redención, destacando que Lin asumió sus errores, aceptó las consecuencias y mostró una actitud de aprendizaje. Un discurso potente, pero también polémico.
Porque aquí está el verdadero nudo del asunto: ¿el poker está dispuesto a perdonar… o simplemente a mirar hacia otro lado cuando el talento y el valor comercial lo justifican? La historia de Ren Lin —jugador magnético, campeón del WPT Alpha8 y protagonista de grandes escenarios— es también el espejo de una industria que aún busca equilibrio entre castigo, coherencia y negocio.


