El episodio 5 de No Limit, la docuserie de ocho capítulos presentada por la World Series of Poker (WSOP), llegó esta semana cargado de emociones, introspección… y pólvora pura. Mientras la cámara explora los rincones más íntimos de la WSOP Paradise 2024, tres figuras dominan la pantalla: Phil Hellmuth
, Maria Ho
y Alan Keating
. Y aunque el capítulo parte con profundidad y sensibilidad, termina incendiando las redes con declaraciones virales.
Hellmuth y Ho: entre el legado y la vulnerabilidad
La parte inicial del episodio se siente como una radiografía emocional del mundo del poker. Hellmuth abre la función con su clásico bravuconeo, recordando —cómo no— un encuentro con Michael Jordan
. Pero rápidamente el tono vira hacia la reflexión: el “Poker Brat” analiza su legado y reconoce que, pese a haber logrado más de lo que soñó, su historia aún no termina.
La intensidad sube cuando llega el segmento de Maria Ho, sin duda el momento más conmovedor del capítulo. La estrella taiwanesa abre su corazón y revela la batalla interna que vive desde hace años: ser una mujer que rompió barreras en un mundo dominado por hombres… mientras intenta convencer a sus propios padres de que su carrera vale la pena. Entre lágrimas, confiesa: “Quiero escucharlos decir que están orgullosos. Que estos veinte años no fueron en vano”.

En Este Episodio De No Limit, Alan Keating Recuerda Sus Manos De Cash Games Millonarias.
Alan Keating: el villano que no se disculpa
Pero la calma dura poco. Entra Alan Keating
, una figura que ya de por sí polariza al público, y esta vez se supera. Cuando los productores le preguntan si tiene un mensaje para los jugadores de torneos, Keating no pestañea: “Get a job.” (¡Consigan un trabajo!)
Lo dice entre risas, pero el golpe queda. Y luego dobla la apuesta. Según él, los torneos son un juego menor, una versión diluida del poker real. “No creo que el poker de torneos sea poker. ¡Es una lotería!”, dispara sin filtro. Para él, el poker verdadero es aquel “jugado por sumas millonarias en cash games”.
Y como buen villano de película, actúa en consecuencia: en una mano contra Jesse Lonis, Keating conecta un river milagroso —nut flush— que elimina a su rival, desatando el caos en la mesa.
Con una sonrisa casi cinematográfica, remata:“Me gustan las historias donde gana el villano. Si podemos hacer una de esas, perfecto”.


