Hoy en día, Nacho es uno de los mejores jugadores del mundo
En el poker profesional, donde la varianza es capaz de borrar trayectorias enteras en cuestión de meses, la verdadera grandeza no se mide por un título ni por una racha puntual, sino por la capacidad de sostener el rendimiento a lo largo del tiempo. Mantenerse competitivo año tras año, en distintos calendarios, con fields cada vez más duros, es un desafío reservado para muy pocos. En ese contexto, el recorrido de José Ignacio “Nacho” Barbero
dentro del ranking Global Poker Index Player of the Year (GPI POY) se vuelve excepcional.
Porque lo que muestran los números no es un pico aislado ni una temporada inspirada, sino una curva de rendimiento estable y prolongada, algo extremadamente poco común en el poker en vivo moderno. El GPI Player of the Year, diseñado para premiar resultados acumulados y regularidad anual, confirma una conclusión clara: Barbero es el latinoamericano más consistente del circuito en la última década y uno de los pocos jugadores de la región que compite de forma sostenida en la élite global.
De referente regional a contendiente global
El liderazgo latino en el ranking GPI POY tiene distintas etapas y protagonistas. A lo largo de los años, figuras como Iván Luca
, Farid Jattin
o Yuri Martins Dzivielevski
logran temporadas de alto impacto, colocando a Latinoamérica en el mapa internacional con resultados de primer nivel. Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de campañas puntuales, difíciles de sostener en el tiempo.
La diferencia con Barbero comienza a notarse a partir de 2018, cuando su presencia deja de ser circunstancial y se vuelve estructural. No irrumpe con un título aislado ni con una actuación puntual, sino con una acumulación constante de resultados que lo mantienen año tras año como referencia latinoamericana dentro del GPI Player of the Year y, progresivamente, como contendiente global.
El GPI POY no premia nombres ni popularidad. Premia constancia. Y en un sistema que castiga la irregularidad, Barbero construye su ventaja diferencial a partir de la continuidad, la adaptación a distintos calendarios y la capacidad de rendir en fields cada vez más exigentes.
Los números que sostienen una era
El análisis cronológico de sus resultados refuerza la tesis. No hay saltos abruptos ni desapariciones prolongadas, sino una presencia recurrente en la parte alta del ranking latino y global.
En 2019, Barbero finaliza como 2° latino del GPI POY, solo por detrás de Farid Jattin
, pero ya firmemente instalado dentro del radar internacional.
La temporada 2020 resulta claramente atípica. Con un calendario reducido y condiciones irregulares a nivel mundial, Barbero no logra destacarse en el ranking GPI Player of the Year, en un año que afecta por igual a gran parte del circuito profesional y que no funciona como referencia competitiva real.
En 2021, el argentino vuelve a posicionarse dentro del Top 10 latino del GPI POY, retomando una presencia sostenida en rankings globales y confirmando que lo de 2020 responde a un contexto excepcional.
El 2022 consolida ese estatus. Barbero termina como Top 3 latino del GPI POY, compartiendo la élite regional con Yuri Martins Dzivielevski
y Farid Jattin
, en una etapa marcada por el regreso pleno del calendario internacional y fields más profundos.
El punto más alto llega en 2023, cuando se convierte en #1 de Latinoamérica y 2° del mundo en el ranking GPI POY, firmando su mejor resultado histórico a nivel global.
Lejos de tratarse de un pico aislado, 2024 confirma la tendencia. Barbero vuelve a finalizar como #1 latino y 21° del mundo, sosteniendo su lugar entre los mejores del planeta.
En 2025, cierra nuevamente como #1 de Latinoamérica y Top 7 mundial en el GPI POY, consolidándose dentro de la élite absoluta del poker en vivo.

2023 Ha Sido Su Mejor Año En El Ranking Gpi Poy Global En Segundo Puesto.
Nacho Barbero y el techo histórico del poker latino
Latinoamérica cuenta con figuras determinantes en la historia del poker. Humberto Brenes
aporta carisma y visibilidad. Carlos Mortensen
deja títulos imborrables. Farid Jattin y Yuri Martins Dzivielevski elevan el estándar competitivo en la era moderna.
Pero Nacho Barbero representa otra dimensión: la de la consistencia sostenida en la etapa más competitiva que haya conocido el poker en vivo, medida año tras año por el ranking GPI Player of the Year.
En un ecosistema dominado por high rollers, calendarios globalizados y una exigencia cada vez mayor, Barbero no solo representa a Latinoamérica. La mantiene en la conversación global temporada tras temporada, enfrentando a la élite mundial en igualdad de condiciones.
No es una racha, no es un golpe aislado, es una era que sigue en marcha.


