La voz del profesional Patrick Leonard
volvió a resonar en redes, esta vez fuera de las mesas. Con más de US$4 millones en ganancias en torneos en vivo y una reputación consolidada como estratega y formador, el británico decidió alzar la voz contra lo que considera uno de los males silenciosos de la industria del entretenimiento en Las Vegas: los llamados resort fees, cargos adicionales que los hoteles imponen por noche bajo el argumento de cubrir servicios y amenidades.
El comentario surgió tras conocerse la caída del 59% en el valor bursátil de Caesars Entertainment en el último año, un dato que, para Leonard, no se explica únicamente por la economía global. “El problema no es la competencia, es la avaricia”. escribió en X, generando una ola de apoyo entre turistas, jugadores y colegas.
De la ilusión al desencanto: el nuevo rostro de Las Vegas
Los resort fees no son nuevos, pero sí cada vez más criticados. Lo que empezó como un cobro razonable por el uso de gimnasios, Wi-Fi o estacionamiento, se ha convertido en una práctica que distorsiona el precio real de las habitaciones y deteriora la confianza del visitante.
Leonard lo ilustró con una escena tan absurda como cotidiana: “Sales del hotel, una showgirl te cobra US$30 por una foto, el café cuesta US$11 y la habitación que ya pagaste tiene un cargo extra de US$70 por noche. En diez minutos, gastaste US$120 sin haber hecho nada divertido”.
En una ciudad que alguna vez representó la promesa de libertad y abundancia, la sensación actual es de agotamiento. El poker profesional lo resume así: “Las Vegas está vendiendo una ilusión y cobrando una desilusión”. Y no es el único que lo piensa. Decenas de usuarios en redes coincidieron en que la ciudad ha perdido el equilibrio entre lujo y hospitalidad. “Antes, ibas a Las Vegas para sentirte grande. Hoy te hacen sentir estafado”.

Patrick Leonard Fue El Encargado De Alzar La Voz, Sobre Los Cobros Excesivos En Locales De Las Vegas.
Turismo en caída y una advertencia para la industria
Los datos respaldan la preocupación de Leonard. Según informes del estado de Nevada, la ocupación hotelera ha caído significativamente y la cantidad de turistas se redujo un 7% durante el verano de 2025. Mientras los ingresos de los casinos se mantienen estables, la sensación general entre los visitantes es que la ciudad se volvió demasiado costosa para lo que ofrece.
Para Leonard, esta tendencia es una señal clara de que la ciudad del juego se está desconectando de su esencia. “El visitante no busca un precio bajo; busca una experiencia honesta. Nadie se queja por pagar caro en un buen restaurante o en una entrada al Cirque du Soleil. El problema es pagar por nada”.
Varios analistas del sector turístico han propuesto que los resort fees se integren de forma transparente en el precio final o que sean variables según la temporada. Sin embargo, la mayoría de las grandes cadenas se resiste a cambiar el modelo, priorizando ingresos inmediatos sobre la satisfacción a largo plazo.
La mirada de un jugador que conoce ambos lados
Patrick Leonard no habló como turista casual. Su perspectiva viene de alguien que ha vivido la evolución de Las Vegas desde dentro, desde las mesas de poker hasta los grandes festivales del circuito. Para él, el problema va más allá de una tarifa: es el reflejo de cómo el dinero está desplazando la experiencia, incluso en la ciudad que nació para celebrarla.
“Las Vegas fue construida sobre el sueño de que cualquiera podía ganar. Hoy parece diseñada para que todos pierdan, incluso los que no juegan”. Su advertencia no es pesimista, sino nostálgica. Como muchos jugadores de su generación, Leonard recuerda aquella ciudad donde la suerte, el espectáculo y el riesgo eran parte de un mismo encanto. Hoy, esa magia parece haber sido reemplazada por una factura. “El alma de Las Vegas no está en sus luces, sino en cómo te hacían sentir al llegar. Si eso se pierde, todo lo demás también”.


