El 10 de septiembre, Día Internacional para la Prevención del Suicidio, nos recuerda la urgencia de hablar de salud mental. En el poker, un mundo competitivo y exigente, la apertura de Stephen Chidwick
de hace algunos días se convierte en un poderoso ejemplo de vulnerabilidad y esperanza.
El peso del silencio en un mundo competitivo
El poker es un deporte mental que exige nervios de acero, concentración absoluta y tolerancia a la presión financiera y emocional. Sin embargo, pocas veces se habla del costo psicológico que conlleva. La ansiedad, la soledad de los viajes y la incertidumbre constante forman parte de la vida de los jugadores.
En ese contexto, Stephen Chidwick, uno de los jugadores más exitosos del planeta, decidió romper su silencio. En redes sociales confesó:
“He mantenido un perfil bajo la mayor parte de mi vida. Construí mi carrera en base a la preparación y la consistencia. Pero eso no significaba que no fuera frágil.”
Más allá de los trofeos: la búsqueda de aceptación
Con millones de dólares en premios y títulos de élite, Chidwick parecía un “robot” de precisión. Pero detrás de esa imagen había un ser humano vulnerable a las críticas.
“Cuando alguien decía ‘aburrido’ o ‘sin personalidad’, lo tomaba demasiado en serio. Pese a todo lo que había logrado, seguía siendo frágil. En el fondo, lo que buscaba era aceptación.”
Sus palabras resonaron profundamente en una comunidad que rara vez muestra debilidad, revelando que incluso en la cima del éxito se esconden inseguridades universales.

A Pesar De Que Stephen Chidwick Actualmente Ocupa El 2° Lugar En La All Time Money List Con Us$68 Millones, El Grinder También Tiene Sus Luchas Mentales.
Una comunidad que respondió con empatía salud
Tras publicar su mensaje, la reacción fue inmediata y abrumadoramente positiva. Compañeros de mesa y aficionados compartieron sus propias experiencias, creando un espacio de diálogo inédito.
“Me conmovió ver cuántas personas se identificaban con lo que conté. No esperaba tanto apoyo”, admitió Chidwick en entrevista con Poker.org.
Incluso abrió un espacio de “Ask Me Anything” donde varios jugadores hablaron de sus batallas internas. Para él, lo más impactante fue leer mensajes de personas que nunca había conocido, pero que se animaron a ser vulnerables gracias a su ejemplo.
La lección en el Día Internacional para la Prevención del Suicidio
Cada 40 segundos, alguien se quita la vida en el mundo, según datos de la OMS. La campaña global de prevención busca justamente lo que hizo Chidwick: romper el tabú y demostrar que pedir ayuda o hablar de las propias luchas no es un signo de debilidad, sino de valentía.
El británico lo resume en su experiencia personal:
“En los momentos en que logro escuchar esa voz interior, todo parece ir mejor. Compartir mi historia fue un paso hacia la autenticidad y la conexión con otros.”
Un recordatorio de salud para todos
La historia de Chidwick se conecta con un mensaje universal: no importa cuán alto lleguemos, seguimos siendo humanos. Y abrir la conversación puede marcar la diferencia entre el aislamiento y la esperanza.
En este Día Internacional para la Prevención del Suicidio, su testimonio es un recordatorio de que nadie está solo, y que hablar —como él lo hizo— puede salvar no solo carreras, sino también vidas.


