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La mano que cambió a Franco Spitale: del error más duro a la enseñanza más valiosa

El viaje a Bahamas fue mucho más que una aventura para Franco Spitale Argentina y así lo compartió en sus redes. Fue, en sus palabras, “una experiencia que me enseñó la importancia de la fortaleza mental, la adaptabilidad y el coraje en el poker de alto nivel”.

El argentino participó del Poker Caribbean Adventure, enfrentando un high roller con un buy-in de US$25.000, uno de los más altos que ha jugado en su carrera. Pero más allá del resultado, una sola mano le dejó una enseñanza que, dice, “vale más que el premio monetario en sí mismo”.

Cuando relajarse cuesta caro

“En esos torneos, las papas queman. No es lo mismo jugar un torneo barato que sentarte a un 25K. El cuerpo, las emociones, todo reacciona distinto”, contó Spitale. Durante el primer día del evento, con un stack saludable de 120.000 fichas, cometió un error que lo marcó. “Anunciaron que quedaban tres manos para terminar el día y mandé un mensaje: Ya paso al Día 2. Ese fue mi primer error. Me relajé antes de tiempo”.

En la última mano, en un enfrentamiento blind v.s blind, su rival lo presionó con tres barrels consecutivos. “Tenía un segundo par. Me apostó fuerte en el turn y en el river cerró el proyecto. Su velocidad no me cerraba, algo me decía que estaba presionando por el final del día, no por valor”.

Spitale recuerda que esa voz interna le gritaba que debía pagar. “Esa campana me decía: ‘Este es un hero call rentable’. Pero había algo más: el miedo a perder. Ya había avisado que pasaba de día, y en mi cabeza no estaba dispuesto a morir en esa mano”.

Franco Spitale Super High Roller Ept Febrero 2025 2

Spitale Tuvo Una Gran Leccion De Una Mano, Que Le Sirvió Para Corregir En El Mismo Torneo.

Terminó foldeando. Y enseguida escuchó a su rival, un jugador español, hablar con otro en la mesa: “Menos mal que foldeó, no tenía nada”. Spitale contó: Lo escuché y me quería morir”.

Esa frase fue suficiente para cambiarlo. “Me quemó tanto que entendí que no quería que me pasara nunca más. Si uno no está dispuesto a morir en la batalla, no puede ganar de verdad”.

Aprender a morir para seguir vivo

Al día siguiente, la enseñanza se puso a prueba. Con un stack dominante y cerca de la burbuja de premios, Spitale aplicó lo aprendido. “Me di cuenta de que nadie estaba dispuesto a ir por todo. Todos presionaban hasta cierto punto, pero no querían morir. Entonces pensé: ‘Si yo sí estoy dispuesto, puedo hacer la diferencia’”.

A partir de ahí, subió la agresividad. “Hice 3bet fuera de rango, metí all-ins light, presioné sin parar. De 15 manos gané 13. Fue una locura. La mesa se empezó a desangrar.” Su lectura fue precisa. “Ellos estaban jugando para cobrar, yo estaba jugando para ganar. Y esa es la diferencia entre sobrevivir y avanzar”.

El argentino terminó entrando en premios con un stack enorme, demostrando que la verdadera fortaleza del poker no siempre está en las fichas, sino en la mentalidad. “El día anterior me dejé llevar por el miedo. El siguiente decidí ir a fondo, y funcionó. Eso me enseñó que las decisiones correctas nacen de la claridad, no del resultado”.

De la frustración al crecimiento

Franco concluyó su reflexión con una enseñanza que trasciende el juego: “Cada vez que jugás una mano, tenés que estar dispuesto a poner todo. Si no lo estás, vas a ceder. Y si el otro sí lo está, va a ganar más veces”.
Lo dice con calma, como alguien que aprendió desde la experiencia. “No se trata de no sentir miedo, sino de no dejar que el miedo decida por vos”.

Bahamas le dio mucho más que una nueva marca en su carrera. Le dio una verdad que todo jugador profesional aprende tarde o temprano:
las mejores manos del poker no siempre se ganan con fichas, sino con conciencia.

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