Hay veces que una mesa de poker se pone caliente, pero hay otras que ya se salen de control, como lo que se vio el último 26 de noviembre en un juego privado de US$5/$5/$25 PLO en Florida
, en donde la tensión reventó como un bad beat en el river: a puñetazos, gritos y amenazas con armas de fuego.
El protagonista: Maurice Hawkins
, histórico poseedor del récord de anillos del WSOP Circuit… y personaje polémico desde hace años por acusaciones de estafa y deudas impagas. Su contraparte en esta historia: Eugene Castaneda
, veterano jugador que decidió —tras ver “la versión alterada de la pelea” de Hawkins en redes— contar su verdad.
Según Hawkins, el ataque fue “sin provocación”. Según Castaneda, la historia fue un conflicto por nacionalidades. Sí, así como suena. No fue por dinero, ni por viejas deudas, ni por mal comportamiento —aunque esos ingredientes estaban de fondo—. El fuego se encendió cuando un jugador preguntó a Hawkins por su nacionalidad. “Soy negro-americano”, respondió el múltiple campeón del WSOP Circuit. Un jugador cercano se burló y Castaneda intervino para corregir el concepto: “Eso no es una nacionalidad”. La frase cayó como fósforo en gasolina.
“Sí lo es, blanco”, replicó Hawkins. “Sabes que no soy blanco”, le contestó Castaneda, explicándole su origen cubano. La tensión creció a un ritmo vertiginoso.

Maurice Hawkins Tiene 21 Anillos De La Wsop-C.
El intercambio de frases entre los asientos 7 y 2 se convirtió en un duelo verbal cargado de sarcasmo, provocaciones y un Hawkins que repetía “amigo” con un tono que Castaneda consideró molesto. La situación escaló cuando Hawkins, molesto y desafiante, lanzó la frase que cambiaría el rumbo de la noche: “¿Quieres boxear?” —“F**k yes.”, respondió Castaneda.
Eugene se levantó, rodeó la mesa y descargó una batería de golpes sobre un Hawkins aún sentado, mientras los demás jugadores trataban de separar a los dos veteranos. La grabación del momento, hecha por la jugadora Tray Rock desde la silla 3, rápidamente circuló, pero sin contexto claro. Para quienes la vieron, parecía una agresión directa. Para Castaneda, según explicó luego, era “la respuesta a una provocación directa y sostenida”.
La pelea no terminó ahí. Hawkins salió de la casa hacia su auto, y la mesa entró en pánico: ¿volvería armado? Castaneda, temiendo lo mismo, fue a su camioneta por “protección”. Ambos regresaron a la puerta casi simultáneamente, tensos, desafiantes, con movimientos ambiguos que hicieron temer lo peor. Nadie vio armas, pero todos sintieron el filo de esa posibilidad.
Aun así, lo central del incidente no fue la violencia física ni el historial polémico de Hawkins —que arrastra numerosas acusaciones de impagos y estafas—, sino el descontrol emocional derivado de una discusión absurda: si “negro-americano” es o no una nacionalidad.
Irónicamente, después del caos, la partida continuó horas más. Hawkins ganó US$7.000; Castaneda, US$2.300. Pero las fichas no alcanzaron para apaciguar un episodio que dejó a la comunidad dividida… aunque, por ahora, más incrédula ante Hawkins que ante su agresor.
Fuente: Pokernews.com


