(Imagem: PokerNews/Reprodução)
En una conversación con Gustavo Martinez
, Adrián Mateos
explicó que muchas de las decisiones que hoy toma como inversor nacieron en las mesas de high stakes. No se trata solo de dinero ni de riesgo, sino de método, disciplina y capacidad para sostener un proceso incluso cuando los resultados inmediatos no acompañan.
“El poker es una escuela brutal para aprender a gestionar el riesgo”, afirmó. Y no lo dijo como metáfora. Para el español, la presión, la incertidumbre y la varianza que se viven en el circuito profesional son el mejor entrenamiento posible para entender cómo funciona el capital en el mundo real. La ventaja no está en ganar una mano, sino en aprender a decidir mejor que los demás.
“En el poker no controlas el resultado, solo tu decisión”
Mateos fue directo al corazón del paralelismo entre poker e inversión. “En el poker no puedes controlar si ganas o pierdes una mano. Lo único que puedes controlar es si la decisión que tomaste era la correcta”. Esa distinción, aparentemente simple, cambia completamente la manera de evaluar el éxito. Separar decisión de resultado es la base de su filosofía profesional.
En su análisis, muchas personas cometen un error estructural en los negocios: juzgan la calidad de una estrategia por su desenlace inmediato. Una inversión puede salir mal aun cuando estuvo bien planteada, igual que una mano perfectamente jugada puede terminar en derrota. “Puedes hacer una jugada perfecta y perder. Eso no la convierte en una mala decisión”, explicó.
El problema aparece cuando la emoción interfiere en el proceso. “Si te obsesionas con el resultado inmediato, te vuelves emocional. Y cuando te vuelves emocional, empiezas a cometer errores”. El control emocional no es una virtud secundaria, es la herramienta central del jugador profesional.
Mateos entiende que tanto en una mesa final como en una inversión relevante existe ruido externo: presión, expectativas, opiniones ajenas. El entrenamiento del poker consiste en aislar ese ruido y concentrarse en la calidad del análisis. Esa misma lógica la aplica fuera de las mesas.
“La varianza forma parte del camino”
Otro concepto que desarrolló con claridad fue la varianza, uno de los pilares del poker profesional. “En el poker puedes hacer todo bien y aun así perder durante meses. Eso te obliga a pensar a largo plazo”, sostuvo.
En su visión, el largo plazo no es una frase motivacional, sino una estructura matemática. Pensar en muestras amplias es lo que permite que el proceso se imponga al azar. Mateos explicó que en el mundo empresarial muchas veces se busca certeza absoluta, algo que simplemente no existe. “No existe la inversión perfecta, como no existe la mano perfecta. Siempre trabajas con probabilidades”, señaló.
Esa mentalidad probabilística le permite aceptar escenarios negativos sin perder coherencia estratégica. “Hay decisiones buenas que salen mal y decisiones malas que salen bien. Lo importante es que, en promedio, tu proceso sea sólido”. La consistencia no se construye en una operación aislada, sino en la repetición disciplinada de decisiones correctas.
Aceptar la varianza no significa resignarse, sino entender que el rendimiento real solo puede medirse en el tiempo. Esa paciencia es, según él, uno de los grandes diferenciales que el poker le dio para moverse en el mundo empresarial.

Gustavo Y Mateos Charlando Sobre Poker Y Negocios.
“Todo se reduce a repetir buenas decisiones”
En el tramo final de la charla con Martinez, Mateos sintetizó su filosofía en una frase tan sencilla como poderosa: “Todo se reduce a tomar buenas decisiones de manera constante”.
Para el campeón español, tanto en un torneo internacional como en una inversión millonaria, el diferencial no está en un golpe de suerte, sino en la estructura mental que permite ejecutar el mismo proceso una y otra vez. La disciplina es más importante que la inspiración.
También habló sobre el famoso “reset mental”, una habilidad clave en el poker de elite. “Cuando juegas por millones, no puedes permitir que una mala mano afecte la siguiente decisión. En los negocios pasa lo mismo”, explicó.
Esa capacidad de volver a cero después de una pérdida, de no arrastrar emocionalmente un error anterior, es una de las habilidades más transferibles del poker al mundo empresarial. Separar emoción de estrategia, aceptar la incertidumbre y confiar en el proceso.
Pensar como jugador, invertir como empresario, para Adrián Mateos, no son mundos distintos. Son dos escenarios donde gana quien mejor decide.


