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Las 5 manos de poker más locas que alguna vez mostró el cine

El poker es más que cartas y fichas. Su esencia está en el engaño, la lectura psicológica y la capacidad de resistir la presión. No siempre gana la mejor mano: muchas veces, la victoria se escribe en la mente de los jugadores.

El cine lo entendió a la perfección y convirtió algunas escenas en clásicos que traspasan generaciones. De James Bond a Matt Damon, estas secuencias muestran cómo el poker puede ser tan épico como cualquier batalla de acción.

Rounders 15

Rounders Es Una De Las Películas Con Una Mano Sorprendente De Poker.

De Bond a Maverick: estilo y astucia en la mesa

La primera parada es Casino Royale (2006). James Bond, interpretado por Daniel Craig -gb-, enfrenta a Le Chiffre, encarnado por Mads Mikkelsen Dinamarca en un heads-up que vale 115 millones de dólares. La secuencia es un ejemplo de cómo la tensión se puede construir sin necesidad de persecuciones ni disparos: gestos, silencios y miradas reemplazan a la acción tradicional de la saga. Bond, fiel a su estilo, juega con la percepción de su rival, dándole tells falsos mientras espera el momento de asestar el golpe. La escalera de color que muestra en el desenlace es tan cinematográfica como devastadora.

Muy distinto es lo que ocurre en Maverick (1994). Bret Maverick, en la piel de Mel Gibson Australia, necesita un as para completar la escalera real, pero sospecha de trampa. La escena transcurre en un barco fluvial con un aire clásico de western mezclado con comedia. Cuando exige que le repartan la carta inferior del mazo, la tensión alcanza su punto máximo: el público, los rivales y el espectador esperan a ver si su sospecha era correcta. Al revelar el as de picas, la victoria no solo es un triunfo en la mesa, sino una reivindicación de la astucia sobre el azar. Gibson brilla en este rol de estafador carismático que se las ingenia para salir vencedor en cualquier situación.

Rounders y El rey del juego: psicología y humildad

En Rounders (1998), Mike McDermott, interpretado por Matt Damon Estados Unidos, enfrenta al mafioso Teddy KGB, representado por John Malkovich Estados Unidos en lo que muchos consideran la mejor escena de poker de todos los tiempos. La película retrata como pocas la crudeza del poker clandestino en Nueva York, y el duelo final es la culminación de esa atmósfera. Mike, acorralado y con el futuro de un amigo en juego, observa pacientemente a KGB hasta descubrir un tell: el ruso juega con sus galletas Oreo cada vez que tiene una mano fuerte. Esa observación se convierte en su arma letal. El desenlace no es solo una victoria en fichas, sino un renacimiento personal y profesional. Rounders, gracias a esta secuencia, inspiró a miles de jugadores a descubrir el poker en la década del 2000.

En El rey del juego (1965), Eric “The Kid” Stoner, con el rostro de Steve McQueen Estados Unidos, reta a Lancey “The Man” Howard, interpretado por Edward G. Robinson Estados Unidos en un duelo cargado de respeto y mística. La atmósfera está teñida de humo, whisky y miradas que dicen más que las palabras. La tensión no nace de la enemistad, sino de la admiración: el joven aspirante frente a la leyenda del poker. La mano final es tan improbable como dramática. McQueen revela un full de ases sobre dieces, una mano que en cualquier otro contexto sería suficiente para ganar. Sin embargo, Robinson levanta una escalera de color y le arrebata la gloria. La derrota de “The Kid” se convierte en un recordatorio brutal de que, en el poker, incluso lo casi perfecto puede ser insuficiente.

Apuesta maestra y la crudeza del slow roll

El recorrido se completa con Apuesta maestra (2017), donde Molly Bloom, interpretada por Jessica Chastain Estados Unidos, organiza partidas clandestinas con magnates, herederos y celebridades de Hollywood. La película muestra tanto el brillo como la oscuridad del poker high stakes. La escena clave no es una gran mano ganada por habilidad, sino un momento de crueldad pura. Player X, un personaje compuesto a partir de varias estrellas reales, ejecuta un slow roll: retrasa a propósito la revelación de su mano ganadora para humillar a un empresario y llevarlo a la ruina frente a todos.

El slow roll es, en la cultura del poker, uno de los gestos más despreciables porque rompe con el código no escrito de respeto en la mesa. Aquí no hay aplausos ni gloria, sino la demostración de cómo los egos desmedidos pueden destruir reputaciones y vidas enteras. Para Molly, es un punto de inflexión: entiende que ha perdido el control de la partida y que la fachada de lujo esconde un mundo mucho más oscuro y peligroso. Esa secuencia es tan potente porque muestra el otro lado del poker: el lugar donde no gana el más hábil, sino el más cruel.

Con estas cinco escenas, el cine demostró que el poker no necesita persecuciones ni explosiones para mantenernos al filo del asiento. Las miradas, los silencios y un farol en el momento justo son suficientes para crear momentos inolvidables. Estas manos son, en definitiva, una celebración del poker como espectáculo, como arte dramático y como metáfora de la vida misma.

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