Stephen Chidwick
es considerado por muchos como el rival más respetado del circuito. Su consistencia lo ha llevado a la cima de la All-Time Money List de Hendon Mob, acumulando resultados que lo ponen en la conversación de los mejores de todos los tiempos. Tras un nuevo triunfo millonario en la Triton Poker Series de Jeju, el británico conversó con Paul Seaton
en Inside the Poker Circles, donde abrió su corazón sobre el balance entre éxito, vida personal y el futuro del poker.
“Puede ser duro estar lejos de la familia, y prefiero tenerlos conmigo, pero los viajes de poker son tan intensos que apenas queda tiempo para pensar en ello”, explicó al ser consultado sobre los sacrificios que conlleva su estilo de vida. La disciplina, el sueño y la preparación, asegura, son claves para resistir semanas de máxima exigencia.
Filosofía, amistades y paternidad
Chidwick reconoció que una parte fundamental de su fortaleza mental proviene de su formación personal: “He sido influenciado por la filosofía estoica y he puesto mucho esfuerzo en ver las cosas tal como son, manteniendo la perspectiva incluso en partidas de millones”. Esa capacidad le ha permitido disfrutar del juego más allá de los resultados, incluso en momentos difíciles como quedar fuera de un torneo importante.
También admitió que no siempre fue así. “La autocrítica y la ansiedad eran más fuertes fuera de las mesas que dentro. Cuando estoy jugando, puedo perderme en el juego y silenciar ese ruido mental”. Esa capacidad de concentración absoluta, asegura, ha sido clave para sostenerse en la élite.

Stephen Chidwick Uno De Los Jugadores Más Respetados Del Circuito Internacional
La importancia de la comunidad también se hizo presente en la charla. “Estoy tremendamente agradecido por todos los amigos que he hecho jugando poker. Casi todos pasan por momentos duros en algún viaje, y tener gente con quien hablar y que entiende lo que vives es indispensable”.
Pero el cambio más grande llegó con la paternidad. “Tu perspectiva cambia en un instante cuando tienes un hijo. Pensé que me retiraría, pero comprendí que ser un buen padre también significa ser un buen modelo a seguir”. Para Chidwick, transmitir valores como la resiliencia, la pasión y el trabajo constante es parte de su legado tanto en las mesas como en casa.
“Quiero mostrarle a mi hija lo que significa perseguir lo que amas, ponerte metas y levantarte frente a la adversidad”, confesó, dejando claro que su motivación ya no solo pasa por los premios, sino por lo que puede enseñar con su ejemplo.
Entre la grandeza y el romance del poker
Con tantos rivales de élite, Chidwick sabe que la competencia por mantenerse arriba es feroz, pero lo afronta con filosofía: “Los logros externos no traen satisfacción duradera; la verdadera motivación está en el amor por el juego”. Incluso admite que aprende de cada rival, en especial de aquellos que parecen menos temibles, pero consiguen grandes resultados: “Trato de aprender de todos con los que juego, porque hasta los que parecen menos fuertes esconden cualidades que los llevan a ganar”.
Sobre el papel de la tecnología, el inglés mantiene una visión equilibrada: “Me fascinan las herramientas modernas, pero el poker en vivo sigue siendo infinitamente más complejo que cualquier simulación”. Para él, la riqueza del juego está en la interacción humana: “Cuando estás frente a otra persona, hay una energía intangible, una mezcla de emociones que nunca podrás capturar con un solver”.
Su fascinación por el juego no ha disminuido con el tiempo. “Después de tantos años sigo encontrando el poker infinitamente interesante. Cada mano es diferente porque cada jugador, cada emoción y cada contexto lo son”.
Y concluyó con una reflexión que resume su filosofía: “He aprendido que la verdadera grandeza no está en acumular trofeos, sino en seguir mejorando cada día, dentro y fuera de las mesas”.
Con esa mentalidad, Stephen Chidwick se ha ganado no solo el respeto de sus rivales, sino un lugar como referente de lo que significa ser un campeón integral.


