Para Alan Keating
, el high stakes no es solo una cuestión de dinero, sino de consecuencias reales. “Si no sientes presión, entonces no estás jugando lo suficientemente caro”, afirmó con contundencia. En su visión, el poker pierde parte de su esencia cuando el miedo desaparece por completo.
Esa presión no se limita a las fichas sobre la mesa. “La presión es saber que una mala decisión se va a notar, que no puedes esconderte detrás de una excusa matemática”, explicó. En un entorno donde cada error se magnifica, el margen para jugar en piloto automático se reduce al mínimo.
Lejos de verlo como una desventaja, Keating lo considera una ventaja competitiva. “Cuando la presión es real, las personas revelan quiénes son de verdad”, señaló. Para él, ese factor humano sigue siendo una pieza central del poker, incluso en la era del solver.
Estilo agresivo y exposición total
Uno de los rasgos que define a Alan Keating en el high stakes es su disposición a jugar botes enormes con rangos amplios. “La gente cree que soy loco, pero simplemente estoy dispuesto a asumir spots que otros evitan”, explicó durante la entrevista.
Ese enfoque no es improvisado. Keating entiende perfectamente los fundamentos teóricos, pero elige desviarse cuando detecta debilidades humanas. “El poker no se juega contra robots, se juega contra personas”, remarcó. Y ahí es donde su estilo encuentra terreno fértil.
La exposición también es parte del juego. “Si vas a jugar así, tienes que aceptar que a veces te van a destrozar”, admitió sin rodeos. Para Keating, la varianza no es un enemigo, sino el precio a pagar por maximizar el impacto de sus decisiones.

Alan Keating Es Un Reconocido Jugador De Mesas De High Stakes.
El espectáculo como parte del poker
Keating no esquiva una realidad incómoda para algunos puristas: el poker también es entretenimiento. “Si todos juegan perfecto y chico, nadie quiere mirar eso”, lanzó. En su visión, el espectáculo no es un accesorio, sino una parte esencial del ecosistema.
Eso no significa jugar sin criterio. “El show funciona porque el riesgo es auténtico”, explicó. Si las decisiones no implicaran peligro real, la emoción se diluiría rápidamente. Su apuesta es clara: devolverle al poker televisado la tensión que lo hizo atractivo en primer lugar.
Desde su punto de vista, el high stakes representa una alternativa necesaria. “El juego necesita contrastes, necesita estilos que choquen”, afirmó. Sin ese conflicto, el poker corre el riesgo de volverse plano y predecible.
El factor humano que no se puede simular
Más allá de las manos espectaculares, Keating insistió en un concepto clave: la intuición. “Hay decisiones que no salen de una tabla, salen de leer el momento”, explicó. Esa lectura incluye timing, dinámicas previas y estados emocionales.
Para él, la obsesión por la perfección técnica puede convertirse en una trampa. “Si solo juegas lo que dice el solver, estás renunciando a una parte enorme del juego”, advirtió. En especial en mesas donde la presión y el ego influyen tanto como las cartas.
Su reflexión final apunta al futuro. “El poker va a seguir evolucionando, pero mientras haya personas, siempre habrá espacio para el instinto”, concluyó. Y en ese espacio, figuras como Keating siguen marcando la diferencia.


