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Si no aprendiste poker viendo «Duro de Matar»… estuviste viendo la película mal

¡Bienvenidos a una nueva edición de los Viernes Freak! Sí, ese espacio donde mezclamos cultura pop, cine y naipes como si fuera la última mano del Main Event… pero con frikerio. Esta semana, el protagonista inesperado es un clásico que muchos revisitan cada diciembre: “Die Hard” (o “Duro de Matar”, como la conocimos en esta parte del mundo -¿Qué es eso de «Jungla de Cristal España» ¡por favor!»-). Y aunque la discusión eterna sobre si es o no una película navideña sigue viva —solo un 38% del público británico la considera de Navidad, según una reciente encuesta que fue tendencia en redes sociales—, lo que queda claro es otra cosa: esta cinta es, en realidad, un curso práctico de estrategia de poker. Sí, así como lo lees.

Porque detrás de los disparos, el sarcasmo de Bruce Willis Estados Unidos y el inconfundible villano Hans Gruber, late una partida digna del mejor high stakes. John McClane no solo enfrenta a terroristas: enfrenta decisiones, lecturas, bluffs y, sobre todo, presión. Como cualquier jugador sentado en la mesa final.

Pero antes que todo, dejemos en claro la encuesta, y que lo responda el mismo Bruce:

El primer gran aprendizaje es casi un mandamiento pokero: tener un plan… pero saber improvisar. Hans llega con una estrategia perfectamente diseñada, como ese grinder GTO que estudió todos los rangos del planeta. McClane, en cambio, es puro instinto, ajuste y explotación. Cuando el plan A se quema —literalmente—, hay que tener un B. Y un C. Y ojalá un encendedor más un plan con todas las otras letras del abecedario.

Pero el cine también nos recuerda que la información es poder. Cuando John devuelve un cadáver con gorro de Navidad y la famosa frase “Now I have a machine gun. Ho-ho-ho.”, está mostrando su mano. ¿Por ego? ¿Por distracción? ¿Por metagame? En poker, revelar de más puede costarte —o confundirte a propósito al rival. La clave está en saber cuándo conviene.

Y claro, nunca hay que jugar en tilt. Karl, el matón más peligroso del grupo, pierde la cabeza porque esto ya no es un golpe: es personal. Error no forzado. En las mesas, perseguir al “villano” equivocado suele terminar en caja vacía y mirada perdida.

Hans Gruber Die Hard

John Mcclane Dejó En Tilt Al Villano Hans Gruber.

Entre balazos, McClane encuentra su “rail” emocional en el sargento Powell. Un recordatorio amable de que hablar de estrategia con alguien que te entienda siempre suma, ya sea tras una sesión dura… o con cristales incrustados en los pies.

También está el arte de saber a quién bluffear. El pobre Harry Ellis cree que puede negociar con Hans. Spoiler: no era el rival adecuado. En poker, bluffear sin fold equity es como lanzarse desde el último piso sin cuerda. Cinematográficamente emocionante; financieramente terrible.

“Die Hard” incluso nos habla de identificar debilidades —como notar que el héroe está descalzo— y de esas remontadas épicas cuando solo queda “una ficha y una silla”… o dos balas y mucha imaginación.

Y cuando ya crees que ganaste, aparece el short-stack ninja: ese mini stack que todavía puede rearruinarte la noche. Porque hasta que el dealer no canta el final, no hay nada escrito.

Durodematar

La Película Se Estrenó En 1988, Costó Us$28M Y Recaudó Us$143M.

Así, entre tiros, Navidad y adrenalina, “Duro de Matar” nos recuerda que el poker —como el buen cine— trata de decisiones bajo presión, de carácter… y de no rendirse jamás.

Este viernes, en CodigoPoker, sacamos las palomitas, barajamos el mazo y volvemos a preguntarnos:
¿Será o no una película navideña? Da lo mismo. Lo importante es que es puro poker en pantalla grande.

PD: ¿Quién no ha escuchado que un jugador que se resiste a perder es un «Duro de Matar», un sobrenombre clásico en las mesas?

Fuente: Poker.org

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