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El hambre no bluffea: la ciencia detrás de comer bien en el poker

Cada 16 de octubre el mundo celebra el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que busca recordarnos que comer bien no es solo una necesidad, sino un acto de equilibrio, disciplina y conciencia. En el universo del poker —donde la mente es el músculo más exigido— esta idea cobra una relevancia singular. La alimentación adecuada puede ser la diferencia entre un “all-in” victorioso y una decisión desastrosa a causa del cansancio o la falta de concentración.

Energía para pensar: la nutrición como estrategia

El poker profesional es una maratón cognitiva. Torneos que duran más de diez horas, sesiones en línea que se extienden durante la madrugada, y decisiones complejas cada pocos segundos exigen un cerebro en plena forma. Estudios de neurociencia han demostrado que la glucosa es el combustible principal del pensamiento, pero su exceso o deficiencia altera la claridad mental.

Leyendas como Daniel Negreanu Canadá o Phil Hellmuth Estados Unidos entienden este principio a la perfección. El canadiense, fiel al veganismo, prioriza proteínas vegetales y carbohidratos de absorción lenta para mantener un flujo constante de energía. Hellmuth, por su parte, adopta una dieta cetogénica —alta en grasas y baja en hidratos— que le permite mantener la concentración sin altibajos de azúcar. Ambos coinciden en que la alimentación no solo afecta al cuerpo, sino también al timing y la gestión emocional, factores críticos para evitar el temido tilt.

Comer

Hellmuth No Para De Comer En Las Mesas Porque Con Hambre Toma Malas Decisiones.

La trampa del hambre y la mente nublada

La cara oscura de la alimentación en el poker aparece cuando el jugador subestima su importancia. Saltarse comidas, abusar del café o recurrir a comida rápida entre descansos son errores comunes que se pagan caro. El hambre reduce la capacidad de toma de decisiones hasta un 20%, según estudios del Journal of Cognitive Neuroscience. Phil Hellmuth lo resumió alguna vez con brutal honestidad: “He desperdiciado torneos porque tenía hambre”.

Además, el estrés del juego activa la producción de cortisol, la hormona del “modo supervivencia”, que no solo altera la digestión, sino que aumenta la ansiedad y el deseo por alimentos ultraprocesados. En términos simples: cuanto peor comas, más probable es que pierdas el control —en la mesa y fuera de ella—.

Planificar como parte del juego

Negreanu aprendió esta lección a golpes: una mala planificación alimenticia durante un torneo en Barcelona lo dejó irritado, hambriento y, en sus palabras, “víctima de las circunstancias”. Desde entonces, prepara cada comida antes de viajar, usa aplicaciones para localizar restaurantes veganos y transforma su nutrición en parte del entrenamiento mental. “Planificar la comida —dice— es como estudiar el metajuego. Si no lo haces, ya estás perdiendo”.

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La Fecha Se Celebra Porque Coincide Con El Nacimiento De La Fao (Organización De Las Naciones Unidas Para La Alimentación Y La Agricultura) En 1945 Y Porque Así Se Estableció Formalmente Como Día Para Poner El Foco Global En El Derecho A La Alimentación, La Erradicación Del Hambre Y La Promoción De Sistemas Alimentarios Justos.

Comer bien para jugar mejor

El poker moderno ha evolucionado más allá del cálculo matemático: exige resistencia física, gestión emocional y equilibrio mental. En ese contexto, la alimentación se convierte en una herramienta estratégica tan importante como un solver o una lectura precisa del rival.

En las mesas, como en la vida, quien aprende a nutrirse con inteligencia juega con ventaja. Porque entre el hambre y la gloria, siempre gana quien sabe cuándo —y qué— comer.

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