El BSOP 2025 ya tiene un nombre grabado en oro —y no es cualquier nombre. Carlos Serrano
, el colombiano de temple frío y ambición desbordante, cerró una temporada simplemente perfecta para convertirse en el primer jugador extranjero de la historia en ser coronado Campeón Brasileño de Poker. Un logro que no solo rompe paradigmas, sino que marca un suceso único en el circuito latinoamericano. Se llevó un reloj de oro valuado en aproximadamente R$ 1.500.000, además de hospedaje durante toda la temporada 2026.
A lo largo del año, Serrano firmó una campaña digna de leyenda: múltiples mesas finales en High Rollers, tres títulos de Super High Roller, una marca inédita como primer jugador con tres Card Protectors del BSOP, y el hito de ser apenas el sexto en la historia en lograr tres títulos en una misma etapa. Faltaba una joya para completar la corona… y ahora ya la tiene.
La consagración llegó acompañada de una escena inolvidable. En manos del CEO del BSOP, Rafael Moraes
, Serrano recibió un rolex de oro personalizado por el joyero Pedro Yossef
, mientras por primera vez dejaba asomar las emociones que suele mantener blindadas. “Las palabras del Rafael me emocionaron mucho. Fue un momento especial. Cuando empecé a jugar poker, esto que está pasando hoy ni siquiera lo imaginaba. Es increíble”, confesó a nuestros colegas de BSOP360.

Carlos Serrano Tuvo Una Temporada De Ensueño.
Durante la temporada, Serrano cedió la punta del ranking una sola vez: tras el BSOP Gramado. Pero recuperó el liderazgo en el Winter Millions y, en Foz do Iguaçu, con un tricampeonato imponente, se escapó de forma definitiva. En el BSOP Millions solo tuvo que administrar la ventaja. Cuando su compatriota y principal rival, Sebastian Fonseca
, amagó con acercarse, Serrano respondió con un tercer puesto en el 100K One Day y selló el destino del ranking.
Sobre un posible bicampeonato, el colombiano fue fiel a su estilo directo: “Este año yo no vislumbra esto, pero me comprometí a jugar todo. Me encantan los high rollers y voy a seguir haciéndolo”. Y cerró dedicando el título con un mensaje que derrite incluso la mesa más fría: “Las victorias siempre van para mi mamá. Es siempre todo para ella”.


