Un concepto clave que no siempre se enseña en manuales de estrategia es el momentum en el poker, esa energía invisible que puede transformar el rumbo de una partida. No se trata únicamente de ligar buenas manos, sino de cómo un jugador administra la confianza y proyecta seguridad en la mesa.
El momentum aparece cuando la mesa percibe que alguien está en racha y empieza a evitar enfrentarse a él. Esa dinámica genera un círculo virtuoso: más respeto, más fichas acumuladas y una presión constante sobre los rivales. En los torneos más duros del mundo, identificar y aprovechar ese momento puede marcar la diferencia entre quedar eliminado o llegar a la mesa final.

El Momentum En El Poker Es Transformar Una Racha En Dominio Total De La Mesa.
Confianza y presión: la fuerza del momentum en el poker
El tres veces campeón de brazalete Chance Kornuth
, fundador y coach de Chip Leader Coaching, lo explica con claridad: “El momentum no es solo cuestión de cartas, es confianza que se transmite en cada acción. Cuando lo tienes, la mesa lo siente y empieza a girar a tu favor.”
Este fenómeno no depende únicamente de las matemáticas, sino también de la percepción. Cuando un jugador encadena varias manos ganadas y mantiene una postura firme, sus rivales reducen los rangos con los que se atreven a pagarle. Esa inercia psicológica abre la puerta para robar más ciegas, forzar folds y ampliar el rango de apertura sin necesidad de mostrar cartas.
El momentum, entonces, no es una racha aleatoria, sino la capacidad de capitalizarla con agresividad controlada. El jugador que comprende este concepto convierte cada bote en un mensaje: “estoy al mando de la mesa”.
Cómo sostener el momentum sin caer en la trampa
Claro que no todo es positivo. El peligro está en confundir momentum con invulnerabilidad. Ganar varias manos seguidas no justifica lanzarse a cada bote sin control. La verdadera habilidad consiste en administrar esa ventaja, equilibrando agresividad y disciplina para evitar que la sobreconfianza se convierta en un error costoso.
En la práctica, aprovechar el momentum significa ampliar el rango de apertura en posición, presionar a stacks medios y cortos, y reforzar la narrativa de dominio. Los grandes campeones coinciden en que muchos torneos se definen en esas rachas donde un jugador “corre con la mesa” y multiplica su stack en pocas órbitas.
Al final, el momentum en el poker es tanto psicológico como estratégico. No es solo lo que tienes en la mano, sino lo que logras que los demás crean que tienes. Quien sabe identificarlo, activarlo y sostenerlo tiene una herramienta extra para marcar diferencia en el escenario más competitivo del poker mundial.


